Ahora se podría triunfar frente al mar ,
la gente alejándose del invierno
ocupa una línea dulce en la memoria.
Las dunas son cobijo
de débiles almas que no supieron despertar
del amor a tiempo.
A veces, la vida conduce demasiado lejos
atasca ideas que reverberan junto al sol
dejando un ligero sabor a algas
y así el verano aparece inesperadamente
olvida las grandes autopistas
y te encierra en la cabaña
donde los cubiertos son alimañas
Viejos amigos que navegaron en la infancia
aparecen como despiertas sombras
alimentando una parte de la locura.
lunes, 7 de julio de 2008
lunes, 30 de junio de 2008
EL PALMAR
Mientras los barbudos pasean por la playa
la luz del atardecer muestra su dulce osadía
y viaja con maletas enemigas de fuerte pudor
mirando de reojo falos inútiles para el amor.
El mar se suaviza,
espejea frente a los últimos ojos
que lo miran,
deshace fuertes poesías
de viejas casas que acompañan
a la estrecha y pequeña carretera,
emite gemidos de vaca
que la antigua vecindad oye
apenas
Alemanes circulan callados en volsvaguens
de viejas ventanas, sólo oyen el rumor
del mar,
que con acantilados de Conil
asemejan a un fantasma de verano
la luz del atardecer muestra su dulce osadía
y viaja con maletas enemigas de fuerte pudor
mirando de reojo falos inútiles para el amor.
El mar se suaviza,
espejea frente a los últimos ojos
que lo miran,
deshace fuertes poesías
de viejas casas que acompañan
a la estrecha y pequeña carretera,
emite gemidos de vaca
que la antigua vecindad oye
apenas
Alemanes circulan callados en volsvaguens
de viejas ventanas, sólo oyen el rumor
del mar,
que con acantilados de Conil
asemejan a un fantasma de verano
viernes, 13 de junio de 2008
PAPA EN EL HORIZONTE
No se puede manchar de lo desconocido
la imagen, que corría en las madrugadas
sin fin, sin querer alejarse de la ciudad,
y , a la vez, amando casi el fin de las cosas.
Ajeno a la deidad y a la desidia del amor
caminaba impasible hacia el horizonte
imaginaba descifrar enigmas sin respuesta
que, inocentemente, dejaran llegar a fin de mes.
Aún lo veo caminar por encima de las pajas
de una era que no era suya,
brillar entre un duro eucaliptus
que llamaba a todas las ausencias.
Circulará entre un arroyo brillante,
no por la laguna Estigia que hace eternos
a los héroes de pacotilla, no sublimes.
Sublime su silencio, su etiqueta de ser humano.
la imagen, que corría en las madrugadas
sin fin, sin querer alejarse de la ciudad,
y , a la vez, amando casi el fin de las cosas.
Ajeno a la deidad y a la desidia del amor
caminaba impasible hacia el horizonte
imaginaba descifrar enigmas sin respuesta
que, inocentemente, dejaran llegar a fin de mes.
Aún lo veo caminar por encima de las pajas
de una era que no era suya,
brillar entre un duro eucaliptus
que llamaba a todas las ausencias.
Circulará entre un arroyo brillante,
no por la laguna Estigia que hace eternos
a los héroes de pacotilla, no sublimes.
Sublime su silencio, su etiqueta de ser humano.
martes, 10 de junio de 2008
LA VEJEZ
En aquella ocasión vimos a la escuadra de aviones
surcar los cielos.
Nos dejaron de interesar las curiosidades
amañadas por adolescentes; las odiábamos
como a quien le roban el corazón.
Eran amarillos los recuerdos,
de un amarillo verde ocre sutil
que te sorprenden en callejas sin salida
sin agonía.
Pero, a lo lejos, comenzaban a sugerirnos
alientos de campeón, nuevos verdes ocres
que eran la imagen de lo más lejano.
Parecía imposible retirar las armas
ante un enemigo impasible;
olíamos de la ribera el frescor
que nos conducía al más allá,
al lugar de los muertos con memoria.
surcar los cielos.
Nos dejaron de interesar las curiosidades
amañadas por adolescentes; las odiábamos
como a quien le roban el corazón.
Eran amarillos los recuerdos,
de un amarillo verde ocre sutil
que te sorprenden en callejas sin salida
sin agonía.
Pero, a lo lejos, comenzaban a sugerirnos
alientos de campeón, nuevos verdes ocres
que eran la imagen de lo más lejano.
Parecía imposible retirar las armas
ante un enemigo impasible;
olíamos de la ribera el frescor
que nos conducía al más allá,
al lugar de los muertos con memoria.
NINGUNO
No pretendas crear lo que no puedes
imáginate en el tiempo más cercano,
no busques la justicia de los versos
anoréxicos del mundo y de la vida.
Añora el cruel destino de los bárbaros
que entorpecen el odio del ajeno;
deja vivir tu aliento, el más frío
de los suelos, el sentimiento breve.
La nota humana hará de ti un imposible
aspecto de lo rico, de lo vano
que, a tiempos, nos revuelve las entrañas.
Nos hace descubrir a un dios inútil
un adiós de música de cámara
en una línea apenas decadente
viernes, 23 de mayo de 2008
EN LOS ALPES
viernes 23 de mayo de 2008
Aquella vez en los Alpes
cuando el sol bajaba entre las morrenas
haciendo arcos de iris lamentábamos la ausencia
el desapego a nuestra tierra más llana
olvidamos el azul transparente de idioteces y amor
o quizá el amor que también se desparrama
sin quererlo
Un lugareño dócil lógicamente innato
avisaba del peligro de las pendientes
de los turistas que miraban con gafas rojas
del desapego de los restaurantes
Y así fue como no nos inclinamos por las pendientes
lamentamos la pérdida de la tarde
que llegaba de forma brusca languidecida
con latines pagados con la ignorancia del paisaje
Al volver la vista atrás nos dijimos
de la esencia de lo breve que se asemeja a los otros
nos deslizamos en el aire de esa tarde
que iba ocupando los sillones de mimbre
Manteniendo el cuerpo de luces blancas
también olvidamos el compás de almas perdidas
el sabor de lo más cercano
La línea curva la divisabámos allá abajo sola
Aquella vez en los Alpes
cuando el sol bajaba entre las morrenas
haciendo arcos de iris lamentábamos la ausencia
el desapego a nuestra tierra más llana
olvidamos el azul transparente de idioteces y amor
o quizá el amor que también se desparrama
sin quererlo
Un lugareño dócil lógicamente innato
avisaba del peligro de las pendientes
de los turistas que miraban con gafas rojas
del desapego de los restaurantes
Y así fue como no nos inclinamos por las pendientes
lamentamos la pérdida de la tarde
que llegaba de forma brusca languidecida
con latines pagados con la ignorancia del paisaje
Al volver la vista atrás nos dijimos
de la esencia de lo breve que se asemeja a los otros
nos deslizamos en el aire de esa tarde
que iba ocupando los sillones de mimbre
Manteniendo el cuerpo de luces blancas
también olvidamos el compás de almas perdidas
el sabor de lo más cercano
La línea curva la divisabámos allá abajo sola
viernes, 16 de mayo de 2008
¡ VIVA SAN ISIDRO!
Cuando con cuatro patas vimos el horizonte,
pensamos en un centauro mitológico
que lloraba por sus ninfas perdidas.
Equus me sonaban...
Los golpes de campana eran sonidos cada vez más lejanos
de la carroza.
La ansiedad del pastiche se me vino a la cabeza:
sajones- no ingleses-, revuelos, palmas y un sinfín de olés
dejaron mi alma arrastrada por los caminos.
Entonces, surgieron andanadas de fuerza
que alejaban al enemigo:
y, nuevamente, sin aliento,
comencé a suspirar himnos del más allá,
comencé a llamar a los dioses del otro lado
y tampoco atendieron mi pena.
Sólo quedaron dos puntos suspensivos para amar...
el tercero era una llamada inútil,
porque inútil es la naturaleza.
Fue cuando vi al santo navegar con arado virtual
alejarse con una sonrisa de surco
diciendo a todos una letanía incomprensible
y... llorar por lo que atrás quedaba.
pensamos en un centauro mitológico
que lloraba por sus ninfas perdidas.
Equus me sonaban...
Los golpes de campana eran sonidos cada vez más lejanos
de la carroza.
La ansiedad del pastiche se me vino a la cabeza:
sajones- no ingleses-, revuelos, palmas y un sinfín de olés
dejaron mi alma arrastrada por los caminos.
Entonces, surgieron andanadas de fuerza
que alejaban al enemigo:
y, nuevamente, sin aliento,
comencé a suspirar himnos del más allá,
comencé a llamar a los dioses del otro lado
y tampoco atendieron mi pena.
Sólo quedaron dos puntos suspensivos para amar...
el tercero era una llamada inútil,
porque inútil es la naturaleza.
Fue cuando vi al santo navegar con arado virtual
alejarse con una sonrisa de surco
diciendo a todos una letanía incomprensible
y... llorar por lo que atrás quedaba.
domingo, 11 de mayo de 2008
EL JUEGO DEL ÁNGEL
Es domingo,11 de mayo; son las ocho y treinta. La tarde, esperada azul y llena de olor al azahar de los naranjos próximos a casa, es lluviosa, pálida; ya casi convirtiéndose en macilenta. Acabo de leer las ciento y pico últimas páginas de la novela cuya foto ilustra este artículo. Con ellas he regresado al mundo juvenil que, desgraciadamente, tantos años hace que circuló por mi piel- no así en mi alma. Y he vuelto al mundo juvenil porque Ruiz Zafón así lo ha querido. Podría pensarse que esta novela es la continuación de aquella de gran éxito" La sombra del viento"; y, en cierto sentido, lo es. Pero en ella aparecen más detalles, más sorpresas, más madurez y más dominio de la técnica narrativa, dirigida a los jóvenes. Alguien dirá tras su lectura: ¡ Y no tan jóvenes...!Hoy, nuestros jóvenes, ante la vista de este ejemplar de casi setecientas páginas, se negarían rotundamente a ,ni siquiera, abrir la primera página. Se equivocarían si así lo hicieran. Deben abrirlas todas, porque en ellas van a encontrarse con la amada de su vida, con los miedos de su vida, con la aventura de su vida, con las tristezas- también- de su vida...
Sería fácil agenciarse una reseña de las muchas que se hayan hecho sobre esta novela y estamparla aquí. ¡No sería lo justo para recomendarla! Para tal fin se necesita su lectura. No quiero descubrir ningún secreto de los que esconde, pero sí apuntar algunos datos que motiven a saborearla. ¿Os gusta el mito de los vampiros, Drácula quizá...? ¿ Os apetece suplantar la personalidad de algún mosquetero o de Edmundo Dantés ( aquel bello y audaz Conde de Montecristo ) de Dumas. ¿ O acaso desearíais cubrirse con la gabardina, un tanto ajada, de cualquier investigador privado o de cualquier policía seguro y atrevido a la manera de Raymond Chandler? ¿ Posiblemente, suspiraríais ante la idea de manejar una buena cantidad de dinero disfrutando de él, sin saber el precio que se os pide? Bueno... no sé.
Sólo tengo la certeza de que os preparéis una buena butaca y tendréis- con toda la seguridad que da una novela apasionante-unas maravillosas horas de disfrute y diversión. Como en los antiguos cines se decía: ¡ Diversión Aseguraaada !
Publicado por José Mª en 11:24 0 comentarios
Etiquetas: a partir de segundo ciclo, novela
miércoles, 23 de abril de 2008
Un día antes de Villena
Intento muchas veces pensar en lo evidente,
si Dante, si Petrarca, Villena o Garcilaso
circundan nuestro rostro de forma permanente
durmiendo a la interperie, sorbiendo mi fracaso.
Si el campo de las musas es algo pasajero, inútil
y alejado, abierto a los caprichos del solo solitario
que a solas imagina el nombre de las cosas, el odio
de los bárbaros, la música del cielo o... todo lo del Arno.
Ya sabes que la huída es algo pasajero
que el verso de los tristes es algo ya acabado
que ,de las letras, la música termina en la penumbra
de un monte inteligente, oscuro, inasequible
a todo desaliento.
Bien crees en la imagen formada de palabras
laberinto o juego de esfuerzos infantiles y almas apagadas...
y así una triste tarde de álamos, Machado se aparece,
defiéndese Quevedo, diviértese el lego sacerdote,
brillando está Darío ( a veces perfumado) y Cavafis fumando
algunos imposibles, su mano va arrastrando.
La sangre del amor-dices- y huyes apagado
al fondo de la noche de árboles frutales, amigo de los muertos
despacho de abogados.
Convencido de por siempre que todo esto es posible
en este mundo ignaro.
si Dante, si Petrarca, Villena o Garcilaso
circundan nuestro rostro de forma permanente
durmiendo a la interperie, sorbiendo mi fracaso.
Si el campo de las musas es algo pasajero, inútil
y alejado, abierto a los caprichos del solo solitario
que a solas imagina el nombre de las cosas, el odio
de los bárbaros, la música del cielo o... todo lo del Arno.
Ya sabes que la huída es algo pasajero
que el verso de los tristes es algo ya acabado
que ,de las letras, la música termina en la penumbra
de un monte inteligente, oscuro, inasequible
a todo desaliento.
Bien crees en la imagen formada de palabras
laberinto o juego de esfuerzos infantiles y almas apagadas...
y así una triste tarde de álamos, Machado se aparece,
defiéndese Quevedo, diviértese el lego sacerdote,
brillando está Darío ( a veces perfumado) y Cavafis fumando
algunos imposibles, su mano va arrastrando.
La sangre del amor-dices- y huyes apagado
al fondo de la noche de árboles frutales, amigo de los muertos
despacho de abogados.
Convencido de por siempre que todo esto es posible
en este mundo ignaro.
martes, 1 de abril de 2008
Esa visible oscuridad
martes 1 de abril de 2008
Las mañanas son siempre un momento de desasosiego para el hombre que vive solo. No es mi caso; sin embargo, en un relato de Raymond Carver he visto a uno así. Es por eso, que me he atrevido a escribirle un poema en su homenaje.¿ Acertado? ¿ Desacertado? Vosotros diréis.
De pie, junto a la ventana,
balanceádome al borde mismo de la tarde,
oscilaba con un baile muy macabro,
contemplando al borde del abismo
que la tierra más se me acercaba.
La caricia de la bestia,
con un vértigo apenas defendido,
subía de los pies a la cabeza
imaginaba de un pueblo un sentimiento
con su faz de piel, más insumiso.
Acariciando suavemente a las pieles delicadas,
las mañanas del suicidio aparecieron.
Un buen güiski, una montaña
arrebujada, siempre a Dante quisieron proclamarlo.
Mas no hubo fin ni una mirada,
un aliento de alguien que fue serio.
Las mañanas son siempre un momento de desasosiego para el hombre que vive solo. No es mi caso; sin embargo, en un relato de Raymond Carver he visto a uno así. Es por eso, que me he atrevido a escribirle un poema en su homenaje.¿ Acertado? ¿ Desacertado? Vosotros diréis.
De pie, junto a la ventana,
balanceádome al borde mismo de la tarde,
oscilaba con un baile muy macabro,
contemplando al borde del abismo
que la tierra más se me acercaba.
La caricia de la bestia,
con un vértigo apenas defendido,
subía de los pies a la cabeza
imaginaba de un pueblo un sentimiento
con su faz de piel, más insumiso.
Acariciando suavemente a las pieles delicadas,
las mañanas del suicidio aparecieron.
Un buen güiski, una montaña
arrebujada, siempre a Dante quisieron proclamarlo.
Mas no hubo fin ni una mirada,
un aliento de alguien que fue serio.
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