Había mucha gente en aquel tiempo
que no me conocía,
y escucharon la versión del ajeno.
Hubo, hace mucho tiempo, gente
que no me conocía
y se desparramaba como lenguas de labio.
Mientras perseguía a los viejos centauros
de la flor de pasión,
me escondí suavemente en la línea paralela,
reflejé la vieja historia
de allá lejos.
Y me devolvieron ciertas cartas de amor,
imágenes invisibles de caras sin reflejo,
una auténtica pasión de caramelo,
una vieja canción que fue éxito
en el cielo desierto del viejo blues.
Dulces labios decían " I need you";
se lamentaban de su tierna incapacidad,
aumentaban mi deseo de ser distinto,
indiferente a los demás,
distinto a los arreglos de producción.
Y no caí en la desazón porque recordaba
a los que no habían caído en la batalla,
a los que iluminaron sus días sin sufrir
a la mitad del daño, del desatino ya olvidado.
martes, 26 de enero de 2010
Cormac MacCarthy : " La carretera"
Cuando he leído " La carretera", pensaba en grandes autos americanos. La grandes autopistas que atraviesan un pais tan enorme- de sur a norte, de norte a sur; de este a oeste, de oeste a este- no pueden reflejar la dulzura que pone de manifiesto esta novela. Novela que, por otra parte, es novelilla. Eso sí, en su extensión.
Se muestra repetitiva en sus inicios, al igual que en el final.Mas se encuentra a sí misma en la trama: simple como una novela de amor paternal, de amor filial; de descubrimiento de un mundo que el joven nunca espera, ni conoce...
¡Ay! el conocimiento tan degradado en este mundo lleno de ambrosías modernas, de amargos deseos deseados, de luces de colores que se reafirman ante la locuacidad de alguien, ante el terrible destino de un quehacer que se pierde en lontananza, en los pies de los padres. En el factotum...
Los dos son prisioneros de un mundo sin futuro, desolado, inhabitable. Pero la esperanza no se deja embaucar. Y en cada línea discontinua de la carretera esperan un milagro. Cuando se hace contínua,se desaniman. Es la propia obra vital de un Miguel Ángel, de un Newton.
Sin embargo, en su continuo fluir a través de la línea, logran sobrevivir sin viandas.¡Hay tan gran sabor en lo que no se tiene! Ni en lo que se detiene. Se pueden mostrar desesperados, animosos, locuaces.
El momento infantil es sólo un intento de despojarse de la mugre que hoy cubre el mundo. La madurez, se muestra atrevida en un horizonte en el que nunca más amanecerá. Y en el intento de llevar más allá de lo imposible una vida que tiene fin, todo será acabar prisionero de la primera calle que te encuentres.
Una auténtica dulzura,no por la trama( lógicamente), sino por la relación paterno-filial en un mundo sin esperanza. Leedla; si no es así, no sabréis qué es la carretera.
Se muestra repetitiva en sus inicios, al igual que en el final.Mas se encuentra a sí misma en la trama: simple como una novela de amor paternal, de amor filial; de descubrimiento de un mundo que el joven nunca espera, ni conoce...
¡Ay! el conocimiento tan degradado en este mundo lleno de ambrosías modernas, de amargos deseos deseados, de luces de colores que se reafirman ante la locuacidad de alguien, ante el terrible destino de un quehacer que se pierde en lontananza, en los pies de los padres. En el factotum...
Los dos son prisioneros de un mundo sin futuro, desolado, inhabitable. Pero la esperanza no se deja embaucar. Y en cada línea discontinua de la carretera esperan un milagro. Cuando se hace contínua,se desaniman. Es la propia obra vital de un Miguel Ángel, de un Newton.
Sin embargo, en su continuo fluir a través de la línea, logran sobrevivir sin viandas.¡Hay tan gran sabor en lo que no se tiene! Ni en lo que se detiene. Se pueden mostrar desesperados, animosos, locuaces.
El momento infantil es sólo un intento de despojarse de la mugre que hoy cubre el mundo. La madurez, se muestra atrevida en un horizonte en el que nunca más amanecerá. Y en el intento de llevar más allá de lo imposible una vida que tiene fin, todo será acabar prisionero de la primera calle que te encuentres.
Una auténtica dulzura,no por la trama( lógicamente), sino por la relación paterno-filial en un mundo sin esperanza. Leedla; si no es así, no sabréis qué es la carretera.
martes, 12 de enero de 2010
La vida es un destino para la guerra y la paz
Cuando Arturo Pérez Reverte y su definición incondicional de los litigios en los que las balas silbaban, creyó descubrir los sinsabores de la guerra, pensé: sólo quedan vencidos, invencibles y ganadores.
Él fue, como Vasili Groosman, un concejal de guerra. No me rectifiquéis. Un corresponsal de guerra. Siempre es un error identificar a la gente.
Veo, en cualesquiera de los suplementos literarios, que se comparan tres obras que se distancian en el año de edición, en la editorial, en el traductor( menos la de Arturo), en el resultado del asunto, en la intención...
Y creó-sin ser categórico- que habría que diferenciar a las tres obras por ser distintas en grosor, en modo y en estilo.
La del nuevo académico es una obra en conjunto que no forma unidad. Sobran palabras.
Las dos unidades distintas ( " Guerra y paz" y " Vida y destino") sólo se parecen en que las dos hablan de la guerra.
A partir de aquí que cada lector identifique a cada una de ellas.
La una es admirable dibujo de personajes grandiosos en la altura y la desfachatez de sus complementarios que , por osadía o inconsciencia, quieren alcanzar la cumbre. Dar la respuesta de quién consigue lo que quiere sería destrozar la lectura en i-book o en línea. Bezujov es un buen hombre y... rico. El príncipe Alexéi ( o como se escriba) es un héroe derrotado. Alejandro- ceo que el primero- es una estantigua que se emociona cuando piensa que sus hijos sufrirán una derrota que nunca llegará. No hay patriotismo en sus quehaceres. Rostov es un enamorado de nada. Y Helena una enamorada de todo. Con estos ingredientes se elabora una novela de mucha páginas.
No sé quién ha intentado igualar esta novela- de reseña inconclusa- con la de Grossman. Bueno...
Este hombre es un judío ideológico que introduce multitud de personajes en su crónica del asedio por parte de los alemanes ( nazis) de San Petersburgo. Es, meramente, un corresponsal de guerra como Reverte. Los iguala el hecho de haber estado en el riesgo de la batalla( algo arriesgado), lo cual acojona, mas no da objetividad al mensaje. En Grossman sufren los hijos de la guerra, como en Tosltoi.
Los judíos no pueden pasar desapercibidos.
¿ Cuál es, pues, la diferencia?.
En una mueren de verdad; en la otra también mueren, pero literariamente. En una sueñan de verdad; en la otra, sueñan de verdad. Desgraciadamente para las mentes simples, rechazar a los judíos como sufridores del hecho de vivir, es un holocausto ideológico.
Grossman es sincero en sus crónicas. Tósltoi sería un pequeño burgués. Uno murió en una estación de tren asediada por el frío, por la desidia de ser rico, por la angustia de vivir... El otro, no sé si ha muerto. Si así es, que la Stasi lo tenga en su santa gloria.
De Quevedo y sus hazañas. del capitán Alatriste y sus espadas, sólo me queda un regusto a heces que corrían por el centro de las calles cuando los bandidos intentaban robar en la media noche a los que fantasmas se creían.
Mientras tanto, Lope, lograba enamorar en su vejez, a mujeres que hoy serían rechazadas por imposibles. Y él, en la cárcel, donde corresponde a una vida tan desatinada y fuera de la ortodoxia de los ritos.
Él fue, como Vasili Groosman, un concejal de guerra. No me rectifiquéis. Un corresponsal de guerra. Siempre es un error identificar a la gente.
Veo, en cualesquiera de los suplementos literarios, que se comparan tres obras que se distancian en el año de edición, en la editorial, en el traductor( menos la de Arturo), en el resultado del asunto, en la intención...
Y creó-sin ser categórico- que habría que diferenciar a las tres obras por ser distintas en grosor, en modo y en estilo.
La del nuevo académico es una obra en conjunto que no forma unidad. Sobran palabras.
Las dos unidades distintas ( " Guerra y paz" y " Vida y destino") sólo se parecen en que las dos hablan de la guerra.
A partir de aquí que cada lector identifique a cada una de ellas.
La una es admirable dibujo de personajes grandiosos en la altura y la desfachatez de sus complementarios que , por osadía o inconsciencia, quieren alcanzar la cumbre. Dar la respuesta de quién consigue lo que quiere sería destrozar la lectura en i-book o en línea. Bezujov es un buen hombre y... rico. El príncipe Alexéi ( o como se escriba) es un héroe derrotado. Alejandro- ceo que el primero- es una estantigua que se emociona cuando piensa que sus hijos sufrirán una derrota que nunca llegará. No hay patriotismo en sus quehaceres. Rostov es un enamorado de nada. Y Helena una enamorada de todo. Con estos ingredientes se elabora una novela de mucha páginas.
No sé quién ha intentado igualar esta novela- de reseña inconclusa- con la de Grossman. Bueno...
Este hombre es un judío ideológico que introduce multitud de personajes en su crónica del asedio por parte de los alemanes ( nazis) de San Petersburgo. Es, meramente, un corresponsal de guerra como Reverte. Los iguala el hecho de haber estado en el riesgo de la batalla( algo arriesgado), lo cual acojona, mas no da objetividad al mensaje. En Grossman sufren los hijos de la guerra, como en Tosltoi.
Los judíos no pueden pasar desapercibidos.
¿ Cuál es, pues, la diferencia?.
En una mueren de verdad; en la otra también mueren, pero literariamente. En una sueñan de verdad; en la otra, sueñan de verdad. Desgraciadamente para las mentes simples, rechazar a los judíos como sufridores del hecho de vivir, es un holocausto ideológico.
Grossman es sincero en sus crónicas. Tósltoi sería un pequeño burgués. Uno murió en una estación de tren asediada por el frío, por la desidia de ser rico, por la angustia de vivir... El otro, no sé si ha muerto. Si así es, que la Stasi lo tenga en su santa gloria.
De Quevedo y sus hazañas. del capitán Alatriste y sus espadas, sólo me queda un regusto a heces que corrían por el centro de las calles cuando los bandidos intentaban robar en la media noche a los que fantasmas se creían.
Mientras tanto, Lope, lograba enamorar en su vejez, a mujeres que hoy serían rechazadas por imposibles. Y él, en la cárcel, donde corresponde a una vida tan desatinada y fuera de la ortodoxia de los ritos.
sábado, 2 de enero de 2010
Hoy es invierno, y llueve...
He visto tantos coches en la noche:
grises, azules, sin jóvenes, sin gente.
Las luces que de frente incordiaban
eran luego antiguos luceros amigos.
Hoy es invierno y alguien anda cerca
del borde de la carretera.
El mismo ritmo que nos aguantaba
se ha vuelto excesivo.
¿Habrá siempre un límite
para el que no pudo?
¿Tendremos que pensar en los hombres
que se se han perdido en las calles
de lujosas tiendas?
Al final, paseamos con viejas capas
del siglo tercero;
aumentamos las ganas de ser el hígado
de un viejo amigo.
Publicado por José Mª en 14:44 0 comentarios
Etiquetas: poesía
En esta navidad está el Guadalquivir
dejando guardar a mi imaginación.
Está, aquí en Sanlúcar, también desbordado,
arrastrando sillas y viejos enseres de los pobres.
Esta tarde por Jesús María he visto
sólo la Universitas, los pocos violines
envueltos en comidilla, sin sonido,
sin el alma de los ricos viajando
lejos de la tormenta.
El Guadajoz estaba igual,
igual que las grandes mujeres,
absorbiendo los lados del cauce
y olvidando los besos inútiles
de inútiles hombres...
Y la lluvia cae tan lentamente
como la nieve en el Sur,
tan joven como quien apaga la luz,
donde no hay imposibles,
donde se alegran del odio, de tus besos,
de tus abrazos,
del momento en el que convenzo a mis amigos.
He visto tantos coches en la noche:
grises, azules, sin jóvenes, sin gente.
Las luces que de frente incordiaban
eran luego antiguos luceros amigos.
Hoy es invierno y alguien anda cerca
del borde de la carretera.
El mismo ritmo que nos aguantaba
se ha vuelto excesivo.
¿Habrá siempre un límite
para el que no pudo?
¿Tendremos que pensar en los hombres
que se se han perdido en las calles
de lujosas tiendas?
Al final, paseamos con viejas capas
del siglo tercero;
aumentamos las ganas de ser el hígado
de un viejo amigo.
Publicado por José Mª en 14:44 0 comentarios
Etiquetas: poesía
En esta navidad está el Guadalquivir
dejando guardar a mi imaginación.
Está, aquí en Sanlúcar, también desbordado,
arrastrando sillas y viejos enseres de los pobres.
Esta tarde por Jesús María he visto
sólo la Universitas, los pocos violines
envueltos en comidilla, sin sonido,
sin el alma de los ricos viajando
lejos de la tormenta.
El Guadajoz estaba igual,
igual que las grandes mujeres,
absorbiendo los lados del cauce
y olvidando los besos inútiles
de inútiles hombres...
Y la lluvia cae tan lentamente
como la nieve en el Sur,
tan joven como quien apaga la luz,
donde no hay imposibles,
donde se alegran del odio, de tus besos,
de tus abrazos,
del momento en el que convenzo a mis amigos.
sábado, 5 de diciembre de 2009
La ciudad, la bestia y el poeta
Me tiene atrapado la indefensión
de no volver atrás.
El regreso impide una respuesta
sin sed.
Ahora, sería más divertido
un gesto.
Es la hora de besar a la bestia,
dejarla hacer de lo suyo.
Si empiezo a alargar el verso
se me vuelve a la mitad: un hemistiquio.
Y sueño con aquellos poetas sucintos,
llenos de calor e imágenes
que en la gran ciudad no son nada.
Los que, con los grandes autobuses,
ignoran la equivocación,
el destino de cualquier pasajero.
de no volver atrás.
El regreso impide una respuesta
sin sed.
Ahora, sería más divertido
un gesto.
Es la hora de besar a la bestia,
dejarla hacer de lo suyo.
Si empiezo a alargar el verso
se me vuelve a la mitad: un hemistiquio.
Y sueño con aquellos poetas sucintos,
llenos de calor e imágenes
que en la gran ciudad no son nada.
Los que, con los grandes autobuses,
ignoran la equivocación,
el destino de cualquier pasajero.
Un viaje virtual a Ushuaia
Me manda una postal un amigo
y me dice: estoy en Cabo Verde.
Miro al mapa y no veo fronteras,
ni siquiera el rumbo que llevará
en esa singladura.
Es verdad!
Por ahí viaja;
rumbo a un Brasil que, aquí en la lejanía,
me parece sucio,
con exiguo biquini y poco pecho.
En mi mente no considero tal viaje.
Lo cercano acabó por descubrirme igual que a lo demás.
Y sueño con la imagen de sus postales:
Bali, Senegal o tal vez La India.
Otro día me indica que en Chile
las cosas son distintas,
que los volcanes son muy altos y con nieve,
que me acerque a Ushuaia.
Inútil.
Los ojos tienen el color de la noche
y el bolsillo me anuncia que el próximo bar
queda lejos.
y me dice: estoy en Cabo Verde.
Miro al mapa y no veo fronteras,
ni siquiera el rumbo que llevará
en esa singladura.
Es verdad!
Por ahí viaja;
rumbo a un Brasil que, aquí en la lejanía,
me parece sucio,
con exiguo biquini y poco pecho.
En mi mente no considero tal viaje.
Lo cercano acabó por descubrirme igual que a lo demás.
Y sueño con la imagen de sus postales:
Bali, Senegal o tal vez La India.
Otro día me indica que en Chile
las cosas son distintas,
que los volcanes son muy altos y con nieve,
que me acerque a Ushuaia.
Inútil.
Los ojos tienen el color de la noche
y el bolsillo me anuncia que el próximo bar
queda lejos.
domingo, 22 de noviembre de 2009
PARA QUE DE UNA VEZ ME ENTIENDAN
Para que de una vez por tooodas me entiendan,a nadie pido razón ni beneplácito sobre lo escrito.Lo escrito es algo que sucede una vez,como la imagen de lo desaprensivo,como las antiguas norias que giran y giran sin marear.Y llegan en el segundo en el que respiras la verdad,con intensidad;y le dices a quien acompañas: ¿Sueñas?Y sigue girando, obviando el celestial piso que anda; y la miras con compasión de amor;y ni siquiera le guiñas,porque el guiño está reñido con el riesgo.Al final, el dueño, con un gran hierro bien forjado en noches de feria inútiles,detiene el giro del artefacto del que nadie quiere salir.El resto, acude al dulce tren que hace frufrú sin apenas contaminar a las almas dulces...
viernes, 20 de noviembre de 2009
Ya he descubierto la trampa en el blog.
Hay que marcarse sin dueño
Y esperar al factótum que sueñe despierto.
Tan fácil es engañar como ocultar,
Y decir: “cariño vente a este lado de la carretera”.
Pero hemos bebido tantas cervezas
Que ahora nos da pena abandonaros
Con vuestro secreto
Y no dejar a los analíticos besar la piedra de los filósofos,
Ni a los bárbaros analizar a las imágenes
Que te desprecian.
Por eso hoy os hemos dejado
A este lado de la carretera.
Hay que marcarse sin dueño
Y esperar al factótum que sueñe despierto.
Tan fácil es engañar como ocultar,
Y decir: “cariño vente a este lado de la carretera”.
Pero hemos bebido tantas cervezas
Que ahora nos da pena abandonaros
Con vuestro secreto
Y no dejar a los analíticos besar la piedra de los filósofos,
Ni a los bárbaros analizar a las imágenes
Que te desprecian.
Por eso hoy os hemos dejado
A este lado de la carretera.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Y OTRA VEZ ESCRIBO DEL OFICIO...
Aún mantengo con esfuerzo y cierta incuria
este loco deseo de mi estrella,
un buen grupo de imágenes disueltas
en modestas palabras caviladas...
Unas veces el numen se me escapa
y pretende alcanzar caros misterios
que despierten levemente todo escrúpulo,
engendrado apenas sin jactancia,
de un asunto ya muy escaso y conocido.
Otras veces, la indolencia se me agolpa
en la zona más lejos de la guerra,
y cancelas muchas citas con el léxico,
y concluyes impulsivo y derrotado
en el campo ya lleno de despojos
por antiguos saqueos del pasado...
...Las más veces, te incorporas
inclinado por encima de las hojas
saturadas de tintas veteranas
que ya te observan tiernamente y sin agravio.
Tú, sólo adviertes
el difícil traspaso de las horas
y te dejas embaucar por ciertas cifras
que dejaste en el olvido de tu historia.
este loco deseo de mi estrella,
un buen grupo de imágenes disueltas
en modestas palabras caviladas...
Unas veces el numen se me escapa
y pretende alcanzar caros misterios
que despierten levemente todo escrúpulo,
engendrado apenas sin jactancia,
de un asunto ya muy escaso y conocido.
Otras veces, la indolencia se me agolpa
en la zona más lejos de la guerra,
y cancelas muchas citas con el léxico,
y concluyes impulsivo y derrotado
en el campo ya lleno de despojos
por antiguos saqueos del pasado...
...Las más veces, te incorporas
inclinado por encima de las hojas
saturadas de tintas veteranas
que ya te observan tiernamente y sin agravio.
Tú, sólo adviertes
el difícil traspaso de las horas
y te dejas embaucar por ciertas cifras
que dejaste en el olvido de tu historia.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Ese amor que huye de repente
el luminoso borde de una falta,
intuimos un fracaso inesperado ya hace tiempo,
un rechazo sutil, alguna causa
que, claramente, justificara aquel triste final
de la aventura
que tanta veces repetimos en la infancia.
Imposible, seguramente,
este horrible destino que delata
sinsabores ocultos,
viejos miedos,
soslayados y rotos casi siempre
por la ignorancia del joven que aún no sabe
del insufrible capricho de tanto avatar
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