Mostrando entradas con la etiqueta CRÍTICA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CRÍTICA. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de abril de 2012

jueves 19 de abril de 2012


El Plantador de tabaco de John Barth


La metaficción posmodernista de los años 60 y 70 -sin entrar en análisis profundos(no es lo pertinente en este blog)-quiso recrear la realidad histórica o no, en un motivo con el que convertir lo que se escribía en el propio objeto de la escritura.Resulta un tanto tautológico, pero esa es la definición más reconocida entre muchos de los críticos de la literatura. En nuestra literatura El Quijote fue uno de los iniciadores avant la lettre de esta técnica, junto a seguidores como Goytisolo o Torrente Ballester, ya más próximos a nosotros. Sería una ordinariez( perdonad el exabrupto) continuad el comentario de la novela que nos ocupa por estos derroteros.Demasiada erudición, quizá para el modesto reseñista; pero, a veces, se hace necesario un apunte de este tipo cuando la narración que acabo de terminar puede resultar incalificable.

Volviendo al mundo de lo terrenal, pretendo hacer una reseña de El Plantador de tabaco, por lo interesante que se me mostró la misma en otro blog-La medicina de Tongoy.
En primer lugar, el deseadísimo "tocho" es inencontrable. Cátedra, la editorial en la que se publicó por primera vez allá por 1991, dejó de hacerlo suponemos que por un motivo bien deducible: no se vendía. Este hecho picó mi curiosidad y logré conseguirla en bibliotecas de capitales de provincias con harta dificultad. Primer paso conseguido.

El segundo paso consistió en el atrevimiento de enfrascarse en la lectura de un volumen que alcanza casi las 1250 páginas en letra- para los de edad relativamente provecta- no de gran tamaño, lo que con seguridad supondría un escollo más para adentrarse en su lectura.

Salvado ese escollo, iniciada la lectura, un tal Ebenezer Cooke aparece como protagonista del más que centón literario. No es un personaje original, aunque lo pretenda su autor.Nuestro protagonista es un escritor de poca monta que toma su figura de otro caballero, el de la triste figura. Sí, es quijotesco el tal Ebenezer Cooke. Un quijote ubicado en los años de colonización inglesa de los actuales EEUU durante los primeros años del siglo XVII. Con las primeras palabras de Cooke descubre uno la estampa del de La Mancha; y no sólo en las palabras sino también en lo físico.Se trata de un tipo espigado, endeblucho aunque mucho más joven que nuestro hidalgo español.
Podría decirse: ¿ y a quién lo le ha influido El Quijote durante el siglo XIX y XX? Pregunta retórica que como bien sabéis no necesita respuesta. Mas, John Barth se sirve de otras tradiciones literarias de origen español: la picaresca e incluso las novelas bizantinas del Renacimiento, me atrevería a decir. Habrá quien añada a estos influjos la capacidad de enredo de las obras shakesperianas, la aventura desbordante y amena de Stevenson, la delicia romántica de las hermanas Brönte o la más pura tradición novelesca de los primeros cantos épicos europeos. Todo ello, y más, se encierra en estas páginas.

El tal poeta mencionado, decide marcharse a las tierras de Maryland ( cuya capital es el actual Baltimore estadounidense )allende los mares, para allí erigirse en el poeta Laureado que cante las glorias de aquella tierra.Pero entre su viaje, su "estancia" y su intento de regresar a la tierra de la que parte-Londres- se suceden infinidad de aventuras en las que los personajes comienzan a multiplicarse en número y complejidad. Sería del todo imposible intentar reflejar de manera más minuciosa el argumento de la novela; tal es la cantidad de acontecimientos que se suceden que sería engorroso- más que descriptivo y clarificador- nuestro discurso.

Jonh Barth, su autor, utiliza una prosa esmerada, cuidada y precisa, con la que, intercalando a veces narraciones en la trama principal ( relato marco, podríamos decir), logra entretenernos durante unas pocas jornadas de manera gratificante. Sorpresa tras sorpresa dan a la narración un dinamismo que no se espera por su dimensión.Personaje tras personaje hace que disfrutemos de algunos de los tipos más curiosos que me haya encontrado en mi vida de lector.Aventura tras aventura me retrotraen a mi vida juvenil donde Corto Maltés y La isla del tesoro eran referencias de huida y sueño. La ironía y muchas veces la tristeza intrínseca a la vida humana no dejan de estar presentes, en muchas ocasiones incluso con excesiva crudeza. La fantasía y la burla no son tampoco ajenas a las historias que por aquí circulan. Porque, en efecto, la novela representa un cúmulo de historias diversas dentro de un tema narrativo que es mera excusa para presentar las más inverosímiles reflexiones filosóficas o las más simples aventuras de entretenimiento.
Buena, muy buena.Riquísima en todos los aspectos, aunque como todo aquello que se anhela con paroxismo, una vez que se obtiene- a menudo- sabe a poco o a menos de lo esperado.

martes, 26 de enero de 2010

CLARA USÓN : CORAZÓN DE NAPALM" ( Premio Biblioteca Breve 2009)

Consulto ese día las novedades que hemos adquirido en nuestra biblioteca de centro. Veo: "Corazón de napalm". Digo: Qué título más pretencioso, qué imagen más rebuscada ( sí, el corazón explota a veces, como siempre lo hace- desgraciadamente- el napalm- para eso dicen que lo fabrican).

Mi amiga y compañera Juana ( después de pedirle su consejo ), me dice que me interne en sus páginas. Su criterio me es fiable.
Y, ahora, un martes cualquiera de cualquier semana termino de leerla. Fácil es su lectura; digerible su prosa; su trama clásica...

Fede es un chico adolescente, hijo de una pareja atípica ( El Chino y Carmen ) que acabará separándose ( cuestión hoy típica). Es atormentado, desidioso y arrojado. En la nueva casa que comparte con su padre y su madrasta ( El Chino y Natalia) no se encuentra y decide marcharse...Aquí me detengo.

Marta, por su parte, es una chica de clase media, pintora, soñadora y, en el fondo, fuertemente cohibida por una moral católica de la que no logra desprenderse. Juega en su juventud a unos dados que no son otros que la suplantación. Le gusta lo apócrifo, lo falso: unas veces por interés y otras por narcisismo. Su historia es bien compleja...

Y ¿qué sucede? Pues...algo esperable. Las vidas de ambos se entrecruzan, como podrían entrecruzarse las dos almas más opuestas. Y es, a partir de entonces, cuando la trama, el argumento y el asunto de nuestra novela se hace interesante. El relato de sus vidas, vistas de manera independiente, apenas puede asemejarse a la historia de personajes que ya hemos visto en anteriores narraciones. Pero, el cruce de las mismas, hace explotar ese corazón que se anuncia en el título. Y la novela comienza a coger ritmo, a entusiasmar, a interesarnos su intriga y argumento... Hasta llegar al final. Un final que, bajo mi modesta opinión, es el que le da valor a nuestro libro.

Como decían de Lola Flores en su primera actuación en Nueva York (" No canta, no baila, pero no dejen de venir a verla", aproximadamente), lo mismo acontece en " Corazón de Napalm. Novela que parece que hemos leído en repetidas ocasiones ( desamor, drogas, celos, egoismo, altruismo, soledad, orgullo...; sin embargo, su final la convierte en una historia que merece la pena leer. Sin ser maestra, es decorosa y bien construida. Desde mi punto de vista, hay mucho Marsé y mucho Mendoza escondido entrelíneas.

Cormac MacCarthy : " La carretera"

Cuando he leído " La carretera", pensaba en grandes autos americanos. La grandes autopistas que atraviesan un pais tan enorme- de sur a norte, de norte a sur; de este a oeste, de oeste a este- no pueden reflejar la dulzura que pone de manifiesto esta novela. Novela que, por otra parte, es novelilla. Eso sí, en su extensión.
Se muestra repetitiva en sus inicios, al igual que en el final.Mas se encuentra a sí misma en la trama: simple como una novela de amor paternal, de amor filial; de descubrimiento de un mundo que el joven nunca espera, ni conoce...

¡Ay! el conocimiento tan degradado en este mundo lleno de ambrosías modernas, de amargos deseos deseados, de luces de colores que se reafirman ante la locuacidad de alguien, ante el terrible destino de un quehacer que se pierde en lontananza, en los pies de los padres. En el factotum...

Los dos son prisioneros de un mundo sin futuro, desolado, inhabitable. Pero la esperanza no se deja embaucar. Y en cada línea discontinua de la carretera esperan un milagro. Cuando se hace contínua,se desaniman. Es la propia obra vital de un Miguel Ángel, de un Newton.

Sin embargo, en su continuo fluir a través de la línea, logran sobrevivir sin viandas.¡Hay tan gran sabor en lo que no se tiene! Ni en lo que se detiene. Se pueden mostrar desesperados, animosos, locuaces.

El momento infantil es sólo un intento de despojarse de la mugre que hoy cubre el mundo. La madurez, se muestra atrevida en un horizonte en el que nunca más amanecerá. Y en el intento de llevar más allá de lo imposible una vida que tiene fin, todo será acabar prisionero de la primera calle que te encuentres.

Una auténtica dulzura,no por la trama( lógicamente), sino por la relación paterno-filial en un mundo sin esperanza. Leedla; si no es así, no sabréis qué es la carretera.

martes, 12 de enero de 2010

La vida es un destino para la guerra y la paz

Cuando Arturo Pérez Reverte y su definición incondicional de los litigios en los que las balas silbaban, creyó descubrir los sinsabores de la guerra, pensé: sólo quedan vencidos, invencibles y ganadores.

Él fue, como Vasili Groosman, un concejal de guerra. No me rectifiquéis. Un corresponsal de guerra. Siempre es un error identificar a la gente.

Veo, en cualesquiera de los suplementos literarios, que se comparan tres obras que se distancian en el año de edición, en la editorial, en el traductor( menos la de Arturo), en el resultado del asunto, en la intención...

Y creó-sin ser categórico- que habría que diferenciar a las tres obras por ser distintas en grosor, en modo y en estilo.

La del nuevo académico es una obra en conjunto que no forma unidad. Sobran palabras.

Las dos unidades distintas ( " Guerra y paz" y " Vida y destino") sólo se parecen en que las dos hablan de la guerra.

A partir de aquí que cada lector identifique a cada una de ellas.

La una es admirable dibujo de personajes grandiosos en la altura y la desfachatez de sus complementarios que , por osadía o inconsciencia, quieren alcanzar la cumbre. Dar la respuesta de quién consigue lo que quiere sería destrozar la lectura en i-book o en línea. Bezujov es un buen hombre y... rico. El príncipe Alexéi ( o como se escriba) es un héroe derrotado. Alejandro- ceo que el primero- es una estantigua que se emociona cuando piensa que sus hijos sufrirán una derrota que nunca llegará. No hay patriotismo en sus quehaceres. Rostov es un enamorado de nada. Y Helena una enamorada de todo. Con estos ingredientes se elabora una novela de mucha páginas.

No sé quién ha intentado igualar esta novela- de reseña inconclusa- con la de Grossman. Bueno...

Este hombre es un judío ideológico que introduce multitud de personajes en su crónica del asedio por parte de los alemanes ( nazis) de San Petersburgo. Es, meramente, un corresponsal de guerra como Reverte. Los iguala el hecho de haber estado en el riesgo de la batalla( algo arriesgado), lo cual acojona, mas no da objetividad al mensaje. En Grossman sufren los hijos de la guerra, como en Tosltoi.
Los judíos no pueden pasar desapercibidos.

¿ Cuál es, pues, la diferencia?.

En una mueren de verdad; en la otra también mueren, pero literariamente. En una sueñan de verdad; en la otra, sueñan de verdad. Desgraciadamente para las mentes simples, rechazar a los judíos como sufridores del hecho de vivir, es un holocausto ideológico.

Grossman es sincero en sus crónicas. Tósltoi sería un pequeño burgués. Uno murió en una estación de tren asediada por el frío, por la desidia de ser rico, por la angustia de vivir... El otro, no sé si ha muerto. Si así es, que la Stasi lo tenga en su santa gloria.

De Quevedo y sus hazañas. del capitán Alatriste y sus espadas, sólo me queda un regusto a heces que corrían por el centro de las calles cuando los bandidos intentaban robar en la media noche a los que fantasmas se creían.

Mientras tanto, Lope, lograba enamorar en su vejez, a mujeres que hoy serían rechazadas por imposibles. Y él, en la cárcel, donde corresponde a una vida tan desatinada y fuera de la ortodoxia de los ritos.