Dormir a las doce cuando la luna asoma,
delirar en el sueño y desordenar las ideas
de comer al mediodía y odiar por la tarde
debería ser inaceptable, incluso punible.
Punible sería aceptar pautas y besos diarios
que intentan seriamente cumplir las normas,
costumbres que nos deshacen e impiden
el dolor de la tarea diaria de respirar.
Y así besamos con falsedad en las fiestas
y enseñamos nuestros rectos y dulces hábitos
de recogernos cuando los hombres no lloran
y las mujeres recogen los trapos sucios del día..
La cultura es el arte de engañar al soberbio
Es el otro hombre, el que busca el desorden
de las piezas, el que amanece serio y ofuscado
y se acerca en silencio al borde del abismo.
No quiero trajes de organdí, ni alhajas baratas
que me hagan celebrar el triunfo del orden,
Mis vestidos no se llenan de adminículos
en fiestas establecidas ni en paseos diarios.
¡La costumbre de acostumbrar a las almas
a los errores del día a día es nefasta, es procaz
como besar a la piedra fría, al eterno mármol
que sí sabe de costumbres permanentes!
Y aún así callamos sobre nuestros silencios
por costumbre en las orillas de lo deseado,
en la obligatoriedad de asumir lo bello y grácil
como la sensación vacía de no notar nada.
sábado, 6 de junio de 2015
viernes, 17 de abril de 2015
O TEMPORA !, O MORES !
Sí...amigos..., es el Tiempo, el indeseable tiempo,
el que escudriña y se sitúa en el banco más lejano
y nos hace escuchar lo más inaudible de la tropa
para reírse a solas en su lugar más indescriptible.
Desgraciadamente, amigo, es otra vez el tiempo
inescrutable, insensible ante el viento que deshoja
a las rosas más perdidas y a los indolentes
que hieren ajenos a los que sencillos circulan.
Y favoreció a aquellos que fueron amantes al borde
del delirio de manera engañosa, liviana y seria,
introduciéndolos en paraísos perdidos y añejos
que eran largas extensiones de buenos designios.
Volando, hicimos cabriolas para confundirlo
y nos amenazó con polvo y arena de miles de años,
y nos quedó una incapacidad, un deseo pleno de odiarlo
para que, al final, inaprensible, no fuera nada ...
el que escudriña y se sitúa en el banco más lejano
y nos hace escuchar lo más inaudible de la tropa
para reírse a solas en su lugar más indescriptible.
Desgraciadamente, amigo, es otra vez el tiempo
inescrutable, insensible ante el viento que deshoja
a las rosas más perdidas y a los indolentes
que hieren ajenos a los que sencillos circulan.
Y favoreció a aquellos que fueron amantes al borde
del delirio de manera engañosa, liviana y seria,
introduciéndolos en paraísos perdidos y añejos
que eran largas extensiones de buenos designios.
Volando, hicimos cabriolas para confundirlo
y nos amenazó con polvo y arena de miles de años,
y nos quedó una incapacidad, un deseo pleno de odiarlo
para que, al final, inaprensible, no fuera nada ...
martes, 31 de marzo de 2015
Esta nueva guerra civil, estos andrajos naturales
nos han hecho recordar de nuevo a la muerte,
y nuestros pasos incomunicados se dispersan
por los campos llenos de osadía y miseria.
Mientras, en los otros, los de los potentados,
los ágapes, los ruidos de antiguas guitarras
flamencas ensordecen los gritos de discordia,
los mensajes inútiles, las voces de los "fácticos".
Y anunciamos esta tarde banderas de podredumbre,
imágenes odiosas, sensibilidad y piel de nutria
para los que soportamos tanta insidia y tristeza
irreemplazable por palabras falsas y huecas.
Son estos seres de la izquierda equivocada
almas condenadas a la incuria, a la desazón
que encuentran fielmente cuando sus mujeres
rubias entorpecen el camino de los hombres.
nos han hecho recordar de nuevo a la muerte,
y nuestros pasos incomunicados se dispersan
por los campos llenos de osadía y miseria.
Mientras, en los otros, los de los potentados,
los ágapes, los ruidos de antiguas guitarras
flamencas ensordecen los gritos de discordia,
los mensajes inútiles, las voces de los "fácticos".
Y anunciamos esta tarde banderas de podredumbre,
imágenes odiosas, sensibilidad y piel de nutria
para los que soportamos tanta insidia y tristeza
irreemplazable por palabras falsas y huecas.
Son estos seres de la izquierda equivocada
almas condenadas a la incuria, a la desazón
que encuentran fielmente cuando sus mujeres
rubias entorpecen el camino de los hombres.
lunes, 9 de marzo de 2015
Ahora que la noche es tan dulce y se recogen
las almas humildes,
procuras buscarme de manera impía y seria
y me exiges sensación
y un cierto
desprecio.
Dicen los viejos designios que es la hora
de huir exigiendo apenas nada,
un suspiro breve ,
un grito eficaz lleno de imágenes
alejadas de todo.
Sabiendo bailar ante
la naturaleza
blanca y fría de la
calle,
siempre es una osadía
lustrar
el poco cabello que presentas;
eso exige excesivas responsabilidades
y muy serias…
Y ya no hay jardín ni
enamorados
anunciando su fracaso por las calles
De Verona;
los lugares tan
sencillos para amar
están cubiertos de musgo
que se extiende a lo
largo de la acera.lunes, 16 de febrero de 2015
Wikipedia of love
Orfeo, con los leones, se defendía.
Afrodita esperaba el aliento de uno de ellos.
Creyó en su caramillo lleno de aceitunas
Que obturaban su flauta.
Pero, estaba protegido por los dioses,
Y no hubo imagen, ni ser que se dispusiera
A cerrar su música.
Fue entonces, cuando se enfureció,
Y el tímido de Dionisos preguntó a Zeus.
Ciertamente fue una pregunta sin respuesta,
como merecen los viejos reyes,
las viejas ideas que alumbran a Argos, solo,
con su cola desplegada a los cuatro vientos.
Kraquen era únicamente símbolo
de la impotencia de Neptuno:
ese dios feo ,limpio por el agua sucia.
No había calas caribeñas a las que acudir.
En la inmensidad de ese agua,
Esperó ver la revolución un nuevo dios con barba,
Un simple pez cabezón, oscuro, populista.
Eurídice aún no ha vuelto de los Infiernos.
EN ESTOS DÍAS DE DICIEMBRE
Estamos
locos, inútilmente ineficaces y soberbios,
y
hacemos cabriolas de circo para imaginar
antiguos
recelos y desechos majestuosos,
buscando
un lugar en el pesebre,
falsamente
divino.
Pero
la dulzura superficial de estas fiestas
se
convierte en recelo y locuacidad imaginada,
y los
hombres acuden a las falsas fogatas
y a
los lugares en los que se hacen aspavientos.
Y
amanece por el sur...y todos contentos...
porque
el enemigo es ahora solidario,
amigo
de los brindis y de la ropa vieja,
la
misma que lucías desde muy joven.
No
respiras porque la vieja mesa
que
crujía bajo tus pies era adorable,
adorables
tus ideas, tus padres sensibles
augurándote
un rostro feliz y serio.
Y, de
pronto, una vela llena de ambrosía
te
enciende y reverbera en el silencio.
Pides
silencio, el mismo que se hizo
cuando
nació aquel que llaman dios.
Ante
esto, comienza la duda de saber
si
estos viejos olivos serán veraces
si
los romanos asesinaron vilmente
al
que nos humilló sin voluntaria intención.
Y
surge la creencia de los hombres humildes
que
no son comprendidos...
ni
siquiera veraces en la espera más triste
del
final de estos días, del final de esta farsa.
lunes, 27 de octubre de 2014
La creencia
Aún pienso, aquí sentado, en la verdad de esas cosas,
si esas viejas toscas piedras que circulan en el orbe, muy rayadas,
desharán humildemente a los callos imposibles,
y subir...muy lentamente hacia el cuello que las manda.
Reñirán con todo el mundo, preguntando por ahí
las sospechas imposibles de la historia, animando sin deseo
a esos dulces desengaños, a esas duras realidades
que descubren nuevamente a lo falso y a lo ajeno.
Ciertamente son preguntas sin destino y sin respuesta,
amalgama de colores en el negro muy lejano
que sospecha del aliento tan inútil de los hombres,
el designio inescrutable de los miedos recreados.
Y antiguos alquimistas sospecharon de lo mismo,
inventaron otra piedra no más dura que mis sesos.
intentando transmitir pensamientos muy lejanos
que dejaran nuestro cuerpo a merced del Universo.
jueves, 17 de julio de 2014
VERANO
Detesto este calor y este frío como a las antiguas tradiciones.
Y no es ningún capricho momentáneo ni oportuno
de tardes de domingo anodinas, severas razones diarias
de desidia y áspera respuesta a lo no comprendido.
Este calor insoportable es una tabla pesada en la madurez,
una incalculable serie de sinrazones de terrazas civilizadas
que asoman el cuello en avenidas y bulevares de invierno
y, ahora, son multitud de voces y bronceados anónimos.
No podemos hacer volver a los días del año severos,
ni podemos calcular con exactitud las horas dichosas
que encanecen las meninges y los dedos más diestros,
los que soportaron apenas un aliento superfluo este año.
¿No sé por qué odio al verano y a sus secuaces presuntuosos
y no me alejo de él en silencio y hago otoño de la arena,
y de los rayos una primavera suave y llena de deseos diestros
que me columpien en el jardín de lo sencillo y amable?
Tampoco sé el porqué de su impaciencia por descubrir
a cuerpos extraños y voluptuosos que denotan tristeza
y aparentan curvas y músculos inútiles debilitados
por el sol que no ignora ni a los cuerpos más glaucos.
La verdad que se asoma a mediados de mes sin pedirlo,
solicita a los fervorosos seguidores del ocio impuesto
para dejarlos deprimidos en la acera de septiembre,
la que anuncia lo tedioso, los días interminables...
Y no es ningún capricho momentáneo ni oportuno
de tardes de domingo anodinas, severas razones diarias
de desidia y áspera respuesta a lo no comprendido.
Este calor insoportable es una tabla pesada en la madurez,
una incalculable serie de sinrazones de terrazas civilizadas
que asoman el cuello en avenidas y bulevares de invierno
y, ahora, son multitud de voces y bronceados anónimos.
No podemos hacer volver a los días del año severos,
ni podemos calcular con exactitud las horas dichosas
que encanecen las meninges y los dedos más diestros,
los que soportaron apenas un aliento superfluo este año.
¿No sé por qué odio al verano y a sus secuaces presuntuosos
y no me alejo de él en silencio y hago otoño de la arena,
y de los rayos una primavera suave y llena de deseos diestros
que me columpien en el jardín de lo sencillo y amable?
Tampoco sé el porqué de su impaciencia por descubrir
a cuerpos extraños y voluptuosos que denotan tristeza
y aparentan curvas y músculos inútiles debilitados
por el sol que no ignora ni a los cuerpos más glaucos.
La verdad que se asoma a mediados de mes sin pedirlo,
solicita a los fervorosos seguidores del ocio impuesto
para dejarlos deprimidos en la acera de septiembre,
la que anuncia lo tedioso, los días interminables...
jueves, 10 de julio de 2014
¿ Es verdad que es ahora donde el mar acaba
y empieza una limpieza junto a la borda?
En las horas perdidas, junto a la batea
que tiene su nombre exacto y justo,
he soñado ideales de hombre de a pie
y he bebido agua de mar y desechos.
Aun aguanto el odioso viento del este
y amanezco junto al timón resbaladizo
que no me ha dejado soñar en estas noches
de luz y dolor con esa luna tan grande.
Y el güiski cómo debe ser en alta mar.
¿ Sabrá lo mismo o te dejará esa sed infinita?
¿El miedo frente al pequeño deseo de esa mar
que no hace aspavientos ni a su cara más dura?
Tejo las pequeñas redes junto al espigón,
y los turistas pasan junto a mi espacio
preguntándose de la textura y la fibra
de los que estará hecha esta red infinita.
Pero... me dejé soñar por Emilio, mi amigo,
el que me inducía a abandonar el flujo materno,
y las almohadas húmedas con sabor de libertad
eterna, que es solo un paso a su brillantez.
Pero, Emilio...estuvo en La Pampa, antes en Bali
y en las largas barcazas de Senegal que quizá odiaban
a los occidentales que se sumerjen en esas motos odiosas,
tan opuestas a Mendoza argentino, lejos y muy sola...
y empieza una limpieza junto a la borda?
En las horas perdidas, junto a la batea
que tiene su nombre exacto y justo,
he soñado ideales de hombre de a pie
y he bebido agua de mar y desechos.
Aun aguanto el odioso viento del este
y amanezco junto al timón resbaladizo
que no me ha dejado soñar en estas noches
de luz y dolor con esa luna tan grande.
Y el güiski cómo debe ser en alta mar.
¿ Sabrá lo mismo o te dejará esa sed infinita?
¿El miedo frente al pequeño deseo de esa mar
que no hace aspavientos ni a su cara más dura?
Tejo las pequeñas redes junto al espigón,
y los turistas pasan junto a mi espacio
preguntándose de la textura y la fibra
de los que estará hecha esta red infinita.
Pero... me dejé soñar por Emilio, mi amigo,
el que me inducía a abandonar el flujo materno,
y las almohadas húmedas con sabor de libertad
eterna, que es solo un paso a su brillantez.
Pero, Emilio...estuvo en La Pampa, antes en Bali
y en las largas barcazas de Senegal que quizá odiaban
a los occidentales que se sumerjen en esas motos odiosas,
tan opuestas a Mendoza argentino, lejos y muy sola...
domingo, 6 de julio de 2014
sábado, 5 de julio de 2014
Los forzudos con tatuajes
Con esta incipiente calor y los hombres forzudos
que circulan por las calles presumiendo de músculo
que les llena de ego su disipada alma y su soledad,
estamos preguntándonos cada dos por tres por nada.
Y a nadie se le caen los celos ni el desamor sincero,
nadie circula por temor a esos forzudos disuasores
que, entre cantares, muestran su enorme fortaleza,
la que nos tiene arredrados en este rincón de calor.
Afortunadamente, se dispone de un tablao con aire
acondicionado para los débiles que aún se esconden
por las calles anchas que, en un acto de ingenieros,
dieron posibilidad de dar un salto y huir de estos tipos.
Pero damos ohess de sorpresa y admiración
porque alguno de los forzudos,bronceados, nos mira
de reojo, y nos miente con sus ojos débiles y claros
transmitiéndonos una admiración y un silencio profundo.
que circulan por las calles presumiendo de músculo
que les llena de ego su disipada alma y su soledad,
estamos preguntándonos cada dos por tres por nada.
Y a nadie se le caen los celos ni el desamor sincero,
nadie circula por temor a esos forzudos disuasores
que, entre cantares, muestran su enorme fortaleza,
la que nos tiene arredrados en este rincón de calor.
Afortunadamente, se dispone de un tablao con aire
acondicionado para los débiles que aún se esconden
por las calles anchas que, en un acto de ingenieros,
dieron posibilidad de dar un salto y huir de estos tipos.
Pero damos ohess de sorpresa y admiración
porque alguno de los forzudos,bronceados, nos mira
de reojo, y nos miente con sus ojos débiles y claros
transmitiéndonos una admiración y un silencio profundo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)