lunes, 16 de febrero de 2015
Wikipedia of love
Orfeo, con los leones, se defendía.
Afrodita esperaba el aliento de uno de ellos.
Creyó en su caramillo lleno de aceitunas
Que obturaban su flauta.
Pero, estaba protegido por los dioses,
Y no hubo imagen, ni ser que se dispusiera
A cerrar su música.
Fue entonces, cuando se enfureció,
Y el tímido de Dionisos preguntó a Zeus.
Ciertamente fue una pregunta sin respuesta,
como merecen los viejos reyes,
las viejas ideas que alumbran a Argos, solo,
con su cola desplegada a los cuatro vientos.
Kraquen era únicamente símbolo
de la impotencia de Neptuno:
ese dios feo ,limpio por el agua sucia.
No había calas caribeñas a las que acudir.
En la inmensidad de ese agua,
Esperó ver la revolución un nuevo dios con barba,
Un simple pez cabezón, oscuro, populista.
Eurídice aún no ha vuelto de los Infiernos.
EN ESTOS DÍAS DE DICIEMBRE
Estamos
locos, inútilmente ineficaces y soberbios,
y
hacemos cabriolas de circo para imaginar
antiguos
recelos y desechos majestuosos,
buscando
un lugar en el pesebre,
falsamente
divino.
Pero
la dulzura superficial de estas fiestas
se
convierte en recelo y locuacidad imaginada,
y los
hombres acuden a las falsas fogatas
y a
los lugares en los que se hacen aspavientos.
Y
amanece por el sur...y todos contentos...
porque
el enemigo es ahora solidario,
amigo
de los brindis y de la ropa vieja,
la
misma que lucías desde muy joven.
No
respiras porque la vieja mesa
que
crujía bajo tus pies era adorable,
adorables
tus ideas, tus padres sensibles
augurándote
un rostro feliz y serio.
Y, de
pronto, una vela llena de ambrosía
te
enciende y reverbera en el silencio.
Pides
silencio, el mismo que se hizo
cuando
nació aquel que llaman dios.
Ante
esto, comienza la duda de saber
si
estos viejos olivos serán veraces
si
los romanos asesinaron vilmente
al
que nos humilló sin voluntaria intención.
Y
surge la creencia de los hombres humildes
que
no son comprendidos...
ni
siquiera veraces en la espera más triste
del
final de estos días, del final de esta farsa.
lunes, 27 de octubre de 2014
La creencia
Aún pienso, aquí sentado, en la verdad de esas cosas,
si esas viejas toscas piedras que circulan en el orbe, muy rayadas,
desharán humildemente a los callos imposibles,
y subir...muy lentamente hacia el cuello que las manda.
Reñirán con todo el mundo, preguntando por ahí
las sospechas imposibles de la historia, animando sin deseo
a esos dulces desengaños, a esas duras realidades
que descubren nuevamente a lo falso y a lo ajeno.
Ciertamente son preguntas sin destino y sin respuesta,
amalgama de colores en el negro muy lejano
que sospecha del aliento tan inútil de los hombres,
el designio inescrutable de los miedos recreados.
Y antiguos alquimistas sospecharon de lo mismo,
inventaron otra piedra no más dura que mis sesos.
intentando transmitir pensamientos muy lejanos
que dejaran nuestro cuerpo a merced del Universo.
jueves, 17 de julio de 2014
VERANO
Detesto este calor y este frío como a las antiguas tradiciones.
Y no es ningún capricho momentáneo ni oportuno
de tardes de domingo anodinas, severas razones diarias
de desidia y áspera respuesta a lo no comprendido.
Este calor insoportable es una tabla pesada en la madurez,
una incalculable serie de sinrazones de terrazas civilizadas
que asoman el cuello en avenidas y bulevares de invierno
y, ahora, son multitud de voces y bronceados anónimos.
No podemos hacer volver a los días del año severos,
ni podemos calcular con exactitud las horas dichosas
que encanecen las meninges y los dedos más diestros,
los que soportaron apenas un aliento superfluo este año.
¿No sé por qué odio al verano y a sus secuaces presuntuosos
y no me alejo de él en silencio y hago otoño de la arena,
y de los rayos una primavera suave y llena de deseos diestros
que me columpien en el jardín de lo sencillo y amable?
Tampoco sé el porqué de su impaciencia por descubrir
a cuerpos extraños y voluptuosos que denotan tristeza
y aparentan curvas y músculos inútiles debilitados
por el sol que no ignora ni a los cuerpos más glaucos.
La verdad que se asoma a mediados de mes sin pedirlo,
solicita a los fervorosos seguidores del ocio impuesto
para dejarlos deprimidos en la acera de septiembre,
la que anuncia lo tedioso, los días interminables...
Y no es ningún capricho momentáneo ni oportuno
de tardes de domingo anodinas, severas razones diarias
de desidia y áspera respuesta a lo no comprendido.
Este calor insoportable es una tabla pesada en la madurez,
una incalculable serie de sinrazones de terrazas civilizadas
que asoman el cuello en avenidas y bulevares de invierno
y, ahora, son multitud de voces y bronceados anónimos.
No podemos hacer volver a los días del año severos,
ni podemos calcular con exactitud las horas dichosas
que encanecen las meninges y los dedos más diestros,
los que soportaron apenas un aliento superfluo este año.
¿No sé por qué odio al verano y a sus secuaces presuntuosos
y no me alejo de él en silencio y hago otoño de la arena,
y de los rayos una primavera suave y llena de deseos diestros
que me columpien en el jardín de lo sencillo y amable?
Tampoco sé el porqué de su impaciencia por descubrir
a cuerpos extraños y voluptuosos que denotan tristeza
y aparentan curvas y músculos inútiles debilitados
por el sol que no ignora ni a los cuerpos más glaucos.
La verdad que se asoma a mediados de mes sin pedirlo,
solicita a los fervorosos seguidores del ocio impuesto
para dejarlos deprimidos en la acera de septiembre,
la que anuncia lo tedioso, los días interminables...
jueves, 10 de julio de 2014
¿ Es verdad que es ahora donde el mar acaba
y empieza una limpieza junto a la borda?
En las horas perdidas, junto a la batea
que tiene su nombre exacto y justo,
he soñado ideales de hombre de a pie
y he bebido agua de mar y desechos.
Aun aguanto el odioso viento del este
y amanezco junto al timón resbaladizo
que no me ha dejado soñar en estas noches
de luz y dolor con esa luna tan grande.
Y el güiski cómo debe ser en alta mar.
¿ Sabrá lo mismo o te dejará esa sed infinita?
¿El miedo frente al pequeño deseo de esa mar
que no hace aspavientos ni a su cara más dura?
Tejo las pequeñas redes junto al espigón,
y los turistas pasan junto a mi espacio
preguntándose de la textura y la fibra
de los que estará hecha esta red infinita.
Pero... me dejé soñar por Emilio, mi amigo,
el que me inducía a abandonar el flujo materno,
y las almohadas húmedas con sabor de libertad
eterna, que es solo un paso a su brillantez.
Pero, Emilio...estuvo en La Pampa, antes en Bali
y en las largas barcazas de Senegal que quizá odiaban
a los occidentales que se sumerjen en esas motos odiosas,
tan opuestas a Mendoza argentino, lejos y muy sola...
y empieza una limpieza junto a la borda?
En las horas perdidas, junto a la batea
que tiene su nombre exacto y justo,
he soñado ideales de hombre de a pie
y he bebido agua de mar y desechos.
Aun aguanto el odioso viento del este
y amanezco junto al timón resbaladizo
que no me ha dejado soñar en estas noches
de luz y dolor con esa luna tan grande.
Y el güiski cómo debe ser en alta mar.
¿ Sabrá lo mismo o te dejará esa sed infinita?
¿El miedo frente al pequeño deseo de esa mar
que no hace aspavientos ni a su cara más dura?
Tejo las pequeñas redes junto al espigón,
y los turistas pasan junto a mi espacio
preguntándose de la textura y la fibra
de los que estará hecha esta red infinita.
Pero... me dejé soñar por Emilio, mi amigo,
el que me inducía a abandonar el flujo materno,
y las almohadas húmedas con sabor de libertad
eterna, que es solo un paso a su brillantez.
Pero, Emilio...estuvo en La Pampa, antes en Bali
y en las largas barcazas de Senegal que quizá odiaban
a los occidentales que se sumerjen en esas motos odiosas,
tan opuestas a Mendoza argentino, lejos y muy sola...
domingo, 6 de julio de 2014
sábado, 5 de julio de 2014
Los forzudos con tatuajes
Con esta incipiente calor y los hombres forzudos
que circulan por las calles presumiendo de músculo
que les llena de ego su disipada alma y su soledad,
estamos preguntándonos cada dos por tres por nada.
Y a nadie se le caen los celos ni el desamor sincero,
nadie circula por temor a esos forzudos disuasores
que, entre cantares, muestran su enorme fortaleza,
la que nos tiene arredrados en este rincón de calor.
Afortunadamente, se dispone de un tablao con aire
acondicionado para los débiles que aún se esconden
por las calles anchas que, en un acto de ingenieros,
dieron posibilidad de dar un salto y huir de estos tipos.
Pero damos ohess de sorpresa y admiración
porque alguno de los forzudos,bronceados, nos mira
de reojo, y nos miente con sus ojos débiles y claros
transmitiéndonos una admiración y un silencio profundo.
que circulan por las calles presumiendo de músculo
que les llena de ego su disipada alma y su soledad,
estamos preguntándonos cada dos por tres por nada.
Y a nadie se le caen los celos ni el desamor sincero,
nadie circula por temor a esos forzudos disuasores
que, entre cantares, muestran su enorme fortaleza,
la que nos tiene arredrados en este rincón de calor.
Afortunadamente, se dispone de un tablao con aire
acondicionado para los débiles que aún se esconden
por las calles anchas que, en un acto de ingenieros,
dieron posibilidad de dar un salto y huir de estos tipos.
Pero damos ohess de sorpresa y admiración
porque alguno de los forzudos,bronceados, nos mira
de reojo, y nos miente con sus ojos débiles y claros
transmitiéndonos una admiración y un silencio profundo.
jueves, 26 de junio de 2014
ALGO DEBE ESTAR PASANDO
No sé
el porqué de esta osadía de odiar sin rencor
a mis
mejores amigos,
y
abandonarlos en la orilla sin posibilidad de reaccionar
ante un
gesto desechable
o una
insignificante idiotez que quería decir…
Algo
está pasando y no sabemos si es real,
Influencia
de los astros soberbios o del maligno
que no
es otro que la verdad ignorada
por la
delicadeza y el respeto
de acabar
con este mundo insoportable.
No sé
el porqué de este arrojo y esta valentía
en un
cobarde
lleno de
grumos de solidaridad y amor imposible
que asemeja
a solitarios con amor
y abandona la acera para dejar transitar al
impedido.
Algo
debe estar pasando ahora mismo
y no lo hemos notado, y nos alejamos de lo
importante
que debe
ser ese desecho
que ha
abierto otra vez el cielo y el suelo
que sostiene
este firme tan inconsistente y serio.
Algo
debe haber pasado ya en este lugar,
sombrío,
a veces, y forzadamente triste,
que todos
han huido del lugar conjuntamente.
Y conjuntamente
han dicho que no pasa nada,
que es
esta puta vida, esta puta vida que nos odia.
viernes, 23 de mayo de 2014
Hoy he puesto la mejor música
para que no te marches por ahí
a descubrir mundos abiertos
que cierran mi corazón, mi alma.
Te he puesto las mejores canciones,
los mejores hitos de mi palabra
para que aquí permanezcas tranquila
y las quejas no abrumen a tu oído.
Sin embargo, tu has tomado el barco
y mis gritos en la dársena eran gestos
de la boca que asemejaban una queja
incomprendida por tu dulce obstinación.
Y tu fortaleza me deja junto a los norays
ya roídos por el viento y la sal amarga
de las despedidas laterales de los visitantes
del puerto que ya han muerto lejos, muy lejos.
Sólo el viento del norte agudo y sincero
me hará recuperar, en invierno, este vacío
que me aleja de lo mundano y soberbio,
que me hace, otra vez, un ser andante y serio.
Es la primera vez,quizá la última, que dejes
a mi corazón pensando en cuestiones banales;
o quizá ya no vuelva a verte azul, espléndida
subida en el barco de la dureza y la desidia.
Incluso así te quiero, lejana, distante y sobria,
porque es así como endureceré esta piel
que ya está vieja de amar y no solicitar
aquello que corresponde a las olas más bravas.
Y ya termino esta singladura amarga, alegre y triste;
alegre por irte, triste por tenerte a mi lado,
al lado del cabecero que me suplica ayuda,
ayuda para encontrarte en esta cama tan vacía.
para que no te marches por ahí
a descubrir mundos abiertos
que cierran mi corazón, mi alma.
Te he puesto las mejores canciones,
los mejores hitos de mi palabra
para que aquí permanezcas tranquila
y las quejas no abrumen a tu oído.
Sin embargo, tu has tomado el barco
y mis gritos en la dársena eran gestos
de la boca que asemejaban una queja
incomprendida por tu dulce obstinación.
Y tu fortaleza me deja junto a los norays
ya roídos por el viento y la sal amarga
de las despedidas laterales de los visitantes
del puerto que ya han muerto lejos, muy lejos.
Sólo el viento del norte agudo y sincero
me hará recuperar, en invierno, este vacío
que me aleja de lo mundano y soberbio,
que me hace, otra vez, un ser andante y serio.
Es la primera vez,quizá la última, que dejes
a mi corazón pensando en cuestiones banales;
o quizá ya no vuelva a verte azul, espléndida
subida en el barco de la dureza y la desidia.
Incluso así te quiero, lejana, distante y sobria,
porque es así como endureceré esta piel
que ya está vieja de amar y no solicitar
aquello que corresponde a las olas más bravas.
Y ya termino esta singladura amarga, alegre y triste;
alegre por irte, triste por tenerte a mi lado,
al lado del cabecero que me suplica ayuda,
ayuda para encontrarte en esta cama tan vacía.
Y ahora te vas y me dejas desacompasado , inútil,
hombre que se ríe de su soledad e imaginación;
y la poesía se me echa encima como hecho fútil.
Y debo amanecer como todos los días, sonriendo
a las situaciones más viejas y al futuro incierto
que nos arrostra a los dos al deseo de los humanos.
Y siento como los pájaros usan unas alas fáciles,
un viento favorable de cóndor que me sube
por las venas y que me sujeta al basto suelo.
Y pregunto a las nubes salteadas sobre el cielo,
sobre el suelo que me sustenta diariamente
a base de lugares opacos y ciertos augurios.
Y la respuesta siempre es la misma por defecto:
acuérdate de mi soledad y sonrisa obligada
que acababa en un beneplácito de hombre mayor.
hombre que se ríe de su soledad e imaginación;
y la poesía se me echa encima como hecho fútil.
Y debo amanecer como todos los días, sonriendo
a las situaciones más viejas y al futuro incierto
que nos arrostra a los dos al deseo de los humanos.
Y siento como los pájaros usan unas alas fáciles,
un viento favorable de cóndor que me sube
por las venas y que me sujeta al basto suelo.
Y pregunto a las nubes salteadas sobre el cielo,
sobre el suelo que me sustenta diariamente
a base de lugares opacos y ciertos augurios.
Y la respuesta siempre es la misma por defecto:
acuérdate de mi soledad y sonrisa obligada
que acababa en un beneplácito de hombre mayor.
jueves, 10 de abril de 2014
Con los esquíes
Con la nieve crujiendo a mi paso
y un viento helado azotándome la espalda
era imposible y atrevido atajar a la presa
que sonreía en la ladera con fruición.
Era un conejo insulso vestido de blanco.
Me perseguía un tipo de verdes colores.
Dije: un insecto verde, ojos negros ,
vientre prominente y mirada perdida,
seguro de alcanzarme e ignorarme.
Sentí miedo y, en vértice, situé mis piernas
cada vez más débiles e indolentes
porque no era un sueño, era la nieve en polvo
la que me sujetaba al suelo, al cielo.
De pronto, me vi liberado por unas gafas verdes,
enormes, que anunciaban mi ruina consentida,
mi torpeza para manejar los esquíes de la vida
que, arriesgada, se había permitido el deseo blanco.
Vi, a la vuelta, un pico muy alto sobrepasando las nubes,
mostrando su prepotencia a mis espaldas,
una vez que había huido de allí sobrecogido,
instruido fatalmente otra vez por la nieve negra.
y un viento helado azotándome la espalda
era imposible y atrevido atajar a la presa
que sonreía en la ladera con fruición.
Era un conejo insulso vestido de blanco.
Me perseguía un tipo de verdes colores.
Dije: un insecto verde, ojos negros ,
vientre prominente y mirada perdida,
seguro de alcanzarme e ignorarme.
Sentí miedo y, en vértice, situé mis piernas
cada vez más débiles e indolentes
porque no era un sueño, era la nieve en polvo
la que me sujetaba al suelo, al cielo.
De pronto, me vi liberado por unas gafas verdes,
enormes, que anunciaban mi ruina consentida,
mi torpeza para manejar los esquíes de la vida
que, arriesgada, se había permitido el deseo blanco.
Vi, a la vuelta, un pico muy alto sobrepasando las nubes,
mostrando su prepotencia a mis espaldas,
una vez que había huido de allí sobrecogido,
instruido fatalmente otra vez por la nieve negra.
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