domingo, 15 de marzo de 2009

FUTURISMO APRÈS LA LETTRE

Y han dicho que hay que controlar la velocidad
De los pobres, porque es la crisis del dulce amor…

Y nos han hecho pedir el silencio al alto viento
que acaricia tu rostro con la suavidad en las curvas,
con los flotadores que explotan ante el impacto.
( Continuará)

domingo, 22 de febrero de 2009

El desamor

Apretamos el acelerador de partículas,
El de las pequeñas afrentas, y tomaste
El puñal dorado, el oro por plata vieja…

No hubo nadie que asomara el cuello
De entre los fantasmas que nos vigilaban.

Nos dijimos de puñaladas sin apagar,
De mensajeros que dejaban su letra tarde
Y seguimos tomando el arma inútil para amar.

viernes, 20 de febrero de 2009

Jueves Lardero

Quizá porque ya alumbran los espejos difuminados,
hemos vistos el camino de vuelta, la fuerza y el desamor,
las verdaderas bellezas con corazones apasionados,
la verdad de la hora de jóvenes bien sazonados.

Empieza el campo a asombrarnos con sus verdes,
sus inimaginables marrones invernales
han dado paso a recuerdos sustantivos,
intentando hacer un receso en sus nuevos ideales.

Los más maduros, como el almendro, florecen sin miedo
desplazan a lo lejos a la juventud de la grasa,
acaban mirando a la incipiente primavera con recelo,
cada día se alejan más de la atrevida masa.

Y, al final, ebrio de amor por lo perdido
de una leve intuición, se alejan al hogar
añorando viejos sonidos, viejas viandas
como si sonaran cuatro cascos,
como cuatro resonancias...

viernes, 13 de febrero de 2009

DIRECCIÓN MADRID

Quienes viajan en el placer del humo
Que desprenden el resto de los viajeros,
Lo hacen por la necesidad de nuevo aire
Cuyo destino no es ningún desafuero.

Como los antiguos exploradores del Polo Sur
También he pasado frío, he sentido la sospecha
Tras la espalda, pero mi intención no era vana,
Mi imagen iba en dirección de la derecha.

Al final, los mismos desatinos, los manjares
Que desechan otros, el odio por el color
Del mar, la línea de los barcos cuya silueta
Imagina aventuras de piratas, de héroes…

Sabiendo que hacia al pairo no deben nunca
Orientarse las velas , ni las drizas deben quedar sueltas
Como pequeñas almas sin sentido.

Sólo detenerte en restaurantes de gente grasa
Que ofrecen las mejores tostadas, el mejor vino
En ese mediodía que tus huesos han soportado,
Miles y miles de kilómetros de desprecios al borde del mar.

lunes, 2 de febrero de 2009

Divina comedia vulgaris con sintaxis
No hay poema sin primer verso.
Es como la primera vez que visitas el Averno:
gente despreciable e inútil,
horripilantes seres que vomitan sus ideas
que con el entrecejo solicitan compasión,
y son reales...

Me encontré al arzobispo de los cielos,
me imaginé su pelo encanecido y su cara de cera
advirtiendome de los suspiros celestiales,
los que me dejaron en una acera de Sevilla.

Después vi a un amigo con un pan
y con un hombre extraño;no pude responder:
ese hombre era mi hermano,
compañero de fatigas de los seres sin sentido
y sin boca, que había visto en otro círculo...

Presumí de saber la ciencia
y no criticaba a nadie,
porque si la ciencia fuera cierta
hubiéramos descrito vagos dibujos
disueltos en niebla:
donde el habite el olvido.

viernes, 23 de enero de 2009

El amor es un sueño

El amor es un sueño de lo que sueñas,
de las suaves olas de un río...

Es el amor un sueño que esconde asesinos
que encubre la soledad
de amigos del cine.

Es el amor un asesino del agua
que atraviesa el puente de los enamorados:
un puente que no es más que la cara de una mujer...

viernes, 9 de enero de 2009

En la pequeña ciudad

Sólo los extranjeros y los amantes desaparecen
En los oscuros bares de insignes recomendaciones,
Presentan sus verdaderas credenciales y huyen…

Con certeza inspiran cierta compasión desagradecida,
Suspiran en el aire imágenes de desierto impreciso
Volando en los azules tuaregs de los dulces granos de arena.

Sólo los antiguos imagineros sueñan con las lágrimas
Inventan palos que, desde luego, son exactas representaciones
De lo cierto…

Alejándonos de tan mísero lugar verdaderamente tristes
Hicimos ciertos aspavientos al aire que nos envolvía
Vimos ciudades llenas de monumentos deslumbrantes
Caminamos como si nada existiera en este mundo incierto.

martes, 23 de diciembre de 2008

La estrella del sur

Ante la llegada de un misterio
el cielo se vuelve azul
y los orígenes desaparecen
en un manto de azahar
que envuelve al mas nimio,
al más sincero de todos:
se imagina una luz lateral
que haga daño, y olvida
lo que todos los días circula...;

pero, a partir de aquí,
nada sucede
y el aliento vuelve a ser blanco, húmedo,
agradablemente inútil,
porque la vida continúa sin explicarse
y nadie quiere acompañar
sin un papel que diga por qué aquí permanezco,
sin apenas desparpajo para contradecirte...

Estampa navideña de un vagamundo

No se puede hablar para quien te oye
ni oír para quien todo lo habla;
es el fin del arte superfluo, lloriqueoso,
amoroso...

Si día a día alegras mis días
por qué no eres optimista, iconoclasta...dulce.

No se puede escuchar lo que no deseas
imaginarte dolor en la música
o alzar la torre más alta que jamás
hayas intuido: siempre es agradable
alejarse sin ruido, sin consonancias...
sin comidas de mediodía, sin grandes cenas.

Es un deseo desesperante
con una enorme comprensión que no te deja impasible.

Son muchos instantes abogando por lo correcto,
lo que los demás desearían hacer
y es menester que vayas descubriendo esa sensibilidad
que te arroja a la desidia, a la bebida con fatal término.

Pero... nuevamente “el brasero de los pobres” asoma,
gente jadeando con brillantes trajes y olisqueando
las nalgas ajustadas por la cubierta y añoras
la imagen de la pulcritud, de la memoria hecha jirones
de noches, de huríes que ahora son señoritas.

Los comedores continúan repletos de tenedores
que escurren grasa por su parte más débil
y alguna sonrisa forzada en esta nueva manera
de vivir que poco a poco más se aleja de nuestro horizonte.


El resto sería vivir...
mientras la cotidianeidad te fuerza a respirar,
a representar lo más rentable, lo menos ridículo
lo que hizo de ti un nombre y, ahora, se va difuminando
“como lágrimas que desaparecerán con la lluvia”.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

El antro

En la tenue oscuridad de aquel antro,
dentro de esa obligada luz vespertina
que nos condujo a tal lugar,
pensamos en el frío de la juventud,
en el humo que, desconsideradamente,
en repetidas volutas seguía ignorando
esos atardeceres fugaces de los versos de Cavafis.

Creímos que lo clásico no era lo nuestro,
que la mesura, que el sueño de faldas
hechas de seda y bellas mujeres, se escapaban
por conocidos laberintos que se hacían extraños.

No hubo más que silencio en ese instante,
verdadera pasión por lo propio,
cierto atrevimiento de ser fuertes
y una sarcástica sonrisa dirigida al camarero,
que miraba con algún rencor a la luz de luna.