Después de aparecer sirenas en la borda ,
detrás de la tormenta inesperada,
surgieron borbotones de alimañas,
verdaderos temores de lo ausente;
inimaginables globos, de esencias infantiles,
terminaron ajustándose a la esencia de lo neutro,
al pequeño término del ocaso.
Y así, anduvieron con pasos infantiles
soñando con el soplo de la nada,
vertiendo sus imágenes en breves instantes de la vida
que, simplemente, arrastraba a las almas caídas
en oscuros abismos del paisaje.
Fueron fieles a sí mismas,
despertaron al borde de la ola,
no dijeron más que el sacrificio
de verdes hombres, de inconmensurables bodas.
lunes, 20 de octubre de 2008
viernes, 26 de septiembre de 2008
Imágenes del Patio de los Naranjos
Regreso a casa en las tardes azules de la ciudad
y no me da miedo
de ser un animal social arrastrado
a los albañales del pueblo.
Atravesé los puentes, descubrí calles inimaginables en el intento,
viajé al viejo zoco
donde los judíos son inoportunos
y los turistas son cámaras.
Cerca de estos viejos viví
como en las deseadas calles Polonia
severos amores de una bella mujer
animando al juego de lo inaprensible.
Le comenté qué más cerca de lo nuestro
inventaban historias de niñas enamoradas
que habían dejado su piel en el intento
y que viejos mercaderes quisieron vender
sus sedas de esparto a los turistas
y no me da miedo
de ser un animal social arrastrado
a los albañales del pueblo.
Atravesé los puentes, descubrí calles inimaginables en el intento,
viajé al viejo zoco
donde los judíos son inoportunos
y los turistas son cámaras.
Cerca de estos viejos viví
como en las deseadas calles Polonia
severos amores de una bella mujer
animando al juego de lo inaprensible.
Le comenté qué más cerca de lo nuestro
inventaban historias de niñas enamoradas
que habían dejado su piel en el intento
y que viejos mercaderes quisieron vender
sus sedas de esparto a los turistas
LA NUEVA CUISINE
La espuma de la cocina es la del fregadero;
la soplada con nuevas técnicas
debe ser exquisita al borde de una mesa
de incompetentes.
Pretendemos hablar del sustento,
antigua palabra e imagen para definir
viejas calas recuperadas en la guía michelín.
El pecho de una mujer no ha sido nunca de aire,
tampoco la salvación del promiscuo;
los dos intentaron no pecar ante esa idea
que,con la edad, se desvanece en la desidia.
Quizá deberíamos hablar solo del arroz
de los miserables,
dejar descansar nuestras largas ancas
allá donde la Costa Brava es ínclita, superficial...
admirablemente inútil.
la soplada con nuevas técnicas
debe ser exquisita al borde de una mesa
de incompetentes.
Pretendemos hablar del sustento,
antigua palabra e imagen para definir
viejas calas recuperadas en la guía michelín.
El pecho de una mujer no ha sido nunca de aire,
tampoco la salvación del promiscuo;
los dos intentaron no pecar ante esa idea
que,con la edad, se desvanece en la desidia.
Quizá deberíamos hablar solo del arroz
de los miserables,
dejar descansar nuestras largas ancas
allá donde la Costa Brava es ínclita, superficial...
admirablemente inútil.
jueves, 25 de septiembre de 2008
A mi mujer
Ingrid, en este verano, ya hemos dejado de visitar
el pequeño vergel de la osadía;
mi pequeña Ingrid, sabes del humo de la sal,
del pequeño animal que se deja sentir
admirando los huecos de la memoria de todos.
Mi dulce Ingrid, no ha sido tan importante
no viajar más allá de la memoria, sí ignorar
las lunas vacías de contenido,
viendo pedalear almas alocadamente.
Ingrid, tú sabes de autopistas y de amor,
de insignes , desconociendo esa raya
del cariño que, más tarde, es un número.
Mi dulcísima Ingrid, sabes de los hombres que somos,
de la estupidez humana que se desparrrama a veces,
del admirable hecho de ser mujer.
Mi dulcísima Ingrid...
el pequeño vergel de la osadía;
mi pequeña Ingrid, sabes del humo de la sal,
del pequeño animal que se deja sentir
admirando los huecos de la memoria de todos.
Mi dulce Ingrid, no ha sido tan importante
no viajar más allá de la memoria, sí ignorar
las lunas vacías de contenido,
viendo pedalear almas alocadamente.
Ingrid, tú sabes de autopistas y de amor,
de insignes , desconociendo esa raya
del cariño que, más tarde, es un número.
Mi dulcísima Ingrid, sabes de los hombres que somos,
de la estupidez humana que se desparrrama a veces,
del admirable hecho de ser mujer.
Mi dulcísima Ingrid...
miércoles, 17 de septiembre de 2008
No desprecio a los ingenieros
No desprecio a los ingenieros informáticos
por su ínclito saber de la fibra óptica,
sino por sus camisetas de colorines
y sus zapatos planos, que me recuerdan
a los antiguos húngaros del metal.
No desprecio a los políticos
porque continúan informatizados,
los aprecio por su textura,
su íntimo pelo liso sujetado " de forma natural".
A veces, junto a la más mísera ribera
de un río, escupo a un cielo inaprensible,
recuerdo los vagos momentos de la niñez
que se escapan a las vagas nubes de algodón.
por su ínclito saber de la fibra óptica,
sino por sus camisetas de colorines
y sus zapatos planos, que me recuerdan
a los antiguos húngaros del metal.
No desprecio a los políticos
porque continúan informatizados,
los aprecio por su textura,
su íntimo pelo liso sujetado " de forma natural".
A veces, junto a la más mísera ribera
de un río, escupo a un cielo inaprensible,
recuerdo los vagos momentos de la niñez
que se escapan a las vagas nubes de algodón.
viernes, 12 de septiembre de 2008
Pequeños consejeros
Los especialistas somos pequeños consejeros
del amor de los demás,
de la frialdad del ajeno
que observa en la retaguardia el sinfín
de las noches que hemos vivido inexorablemente.
Los versos no han de alargarse más allá
del versículo que impide el ritmo; sí, la verdad
de arrostrar imágenes de ese destino severo
que oculta el movimiento de las ocas
del amor de los demás,
de la frialdad del ajeno
que observa en la retaguardia el sinfín
de las noches que hemos vivido inexorablemente.
Los versos no han de alargarse más allá
del versículo que impide el ritmo; sí, la verdad
de arrostrar imágenes de ese destino severo
que oculta el movimiento de las ocas
domingo, 24 de agosto de 2008
Erotismo frustado
El crepúsculo cuando se hace noche
invierte la luz, inserta en las almas
deseos ajenos,busca bellas damas
que arranquen de su pecho un reproche;
inventa una osadía de ánimos infundidos
una espera que deshaga lo luminoso,
un deseo de acabar hechos nunca oídos
en los inabarcables besos de los atrevidos.
Buscar lo erótico es deseo ajeno,
desearlo convierte esa luz tibia
en imágenes que reflejan apenas
la rotura de un hueso, el sabor del heno
acompañando al amigo, con desidia
dejar al lado añoranzas, antiguas penas.
invierte la luz, inserta en las almas
deseos ajenos,busca bellas damas
que arranquen de su pecho un reproche;
inventa una osadía de ánimos infundidos
una espera que deshaga lo luminoso,
un deseo de acabar hechos nunca oídos
en los inabarcables besos de los atrevidos.
Buscar lo erótico es deseo ajeno,
desearlo convierte esa luz tibia
en imágenes que reflejan apenas
la rotura de un hueso, el sabor del heno
acompañando al amigo, con desidia
dejar al lado añoranzas, antiguas penas.
Sevilla- Cádiz
Si en los viejos peajes de Las Cabezas de
San Juan,
y después de Jerez
hubiéramos vislumbrado el mar:
nadie pagaría peaje.
Sentiría el efluvio de la humedad,
el ligero frescor del viento marino.
Se podría haber visto a los grandes barcos
a las iguanas viajar por entre las rocas de Sancti Ibañez.
Hubiéramos soñado en bebés
que podían deshacer su piel
frente al sol que no distingue edades.
San Juan,
y después de Jerez
hubiéramos vislumbrado el mar:
nadie pagaría peaje.
Sentiría el efluvio de la humedad,
el ligero frescor del viento marino.
Se podría haber visto a los grandes barcos
a las iguanas viajar por entre las rocas de Sancti Ibañez.
Hubiéramos soñado en bebés
que podían deshacer su piel
frente al sol que no distingue edades.
Turismo de calidad
En el umbral del verano las calas de Menorca
en ese ambiente sutil de los impasibles
empieza a oler como los días cotidianos.
Viejos barcos excelentes de vela
de deslumbradoras ideas navegan casi solos
los rayos del último sol los cargaron de energía
Antes que el coma etílico
con el consabido piloto automático
los lleven al pairo en aguas tranquilas
un experto piloto hace girar a barlovento
las velas que no existen, la máquina aguanta
y antiguos y viles amigos avisan del desvío del rumbo.
en ese ambiente sutil de los impasibles
empieza a oler como los días cotidianos.
Viejos barcos excelentes de vela
de deslumbradoras ideas navegan casi solos
los rayos del último sol los cargaron de energía
Antes que el coma etílico
con el consabido piloto automático
los lleven al pairo en aguas tranquilas
un experto piloto hace girar a barlovento
las velas que no existen, la máquina aguanta
y antiguos y viles amigos avisan del desvío del rumbo.
jueves, 21 de agosto de 2008
A la entrada del cine parecía que amanecía:
era un cine lleno de cisnes, gaviotas
de una playa que se escondía
detrás de los edificios colaterales.
Batman, el señor de negro,reía
como un Joker cambiando de identidad;
Ghotam seguía siendo los mismos edificios
grises, que se deshacían con el vapor.
El jefe inspector de policía sonreía
ante el millón de dólares ganados con esfuerzo.
El" señor de negro" imaginaba cabriolas circenses
y, entretanto, disfrutábamos de un ocaso interminable
amanecible por defecto, imposible de alcanzar
allá tierra adentro, en el mundo de los pasos imposibles...
era un cine lleno de cisnes, gaviotas
de una playa que se escondía
detrás de los edificios colaterales.
Batman, el señor de negro,reía
como un Joker cambiando de identidad;
Ghotam seguía siendo los mismos edificios
grises, que se deshacían con el vapor.
El jefe inspector de policía sonreía
ante el millón de dólares ganados con esfuerzo.
El" señor de negro" imaginaba cabriolas circenses
y, entretanto, disfrutábamos de un ocaso interminable
amanecible por defecto, imposible de alcanzar
allá tierra adentro, en el mundo de los pasos imposibles...
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