No era muy temprano y me he preguntado:
¿Habrá trabajado hoy el cartero?
¿Habrá realizado esa función tan deseada
En otros tiempos?
Ya sé que Daniel no espera hoy carta
Ni anuncio que haga breve su existencia
Tan denostada por sus vecinos.
Daniel lleva tiempo solo y sin queja;
No ha desesperado de los días porque
Ha descubierto que es fuerte y macizo
como una vieja roca…
No quiere decir nada a sus amigos,
Gritarían demasiado, dice él;
anunciarían excesiva ruina
En lo que apenas merece la pena.
Daniel es un tipo estupendo, pero tímido
En las relaciones que le afectan y se siente herido;
Ha preferido mantener el silencio para no herir
A los suyos, a los otros, a nadie…
Daniel sigue siendo un tipo serio.
Es su fortaleza.
martes, 19 de abril de 2011
viernes, 8 de abril de 2011
Sensatez
Amigos recónditos:
hoy no no voy a hablar de nadie,
de nada pienso esconder lo más nimio,
nada pienso hablar de nadie.
Dicho así, parece una nimiedad
o la ley de la selva mejor diagnosticada;
de cualquiera de las maneras es una justificación
mordida.
He pensado si la locura ha acudido
a las mentes de mis otros sin saberlo,
sin puntos, ni comas.
Dulcemente, he reconocido sinceramente
que se trataba del mundo,
de las otras cosas que veo en la ventana de enfrente,
en las de enfrente otras ventanas.
Sí, amigo irreconocible
es un síntoma de la desfachatez, de la locura
escondida bajo tus pies.
hoy no no voy a hablar de nadie,
de nada pienso esconder lo más nimio,
nada pienso hablar de nadie.
Dicho así, parece una nimiedad
o la ley de la selva mejor diagnosticada;
de cualquiera de las maneras es una justificación
mordida.
He pensado si la locura ha acudido
a las mentes de mis otros sin saberlo,
sin puntos, ni comas.
Dulcemente, he reconocido sinceramente
que se trataba del mundo,
de las otras cosas que veo en la ventana de enfrente,
en las de enfrente otras ventanas.
Sí, amigo irreconocible
es un síntoma de la desfachatez, de la locura
escondida bajo tus pies.
martes, 15 de marzo de 2011
El furor del tiempo
Me habría hecho falta, una vez más, otra vida,
Porque el sol irrumpe brutalmente por el este
Y no hay jornada que no se haga fugaz, huidiza,
Desordenadamente efímera en las pocas horas
Que, expeditivamente, resbalan en el día.
Crees que el rayo no muere en el oeste,
Y esbozas una sonrisa infantil que argumente
El engaño más incuestionable y axiomático:
La supuesta dulzura de lo zanjado y más metódico.
¡No todo es consumación y término! exclamas frugalmente,
Para hacer una pirueta a lo irrevocable,
A lo fastidiosamente inoportuno, improcedente.
Calmas tu cólera y tu fiereza y te vuelves sumiso y manejable :
Es el obligado reposo del guerrero que sólo obtendría una victoria
Irreparablemente pírrica, en este asunto desastrosamente serio.
Porque el sol irrumpe brutalmente por el este
Y no hay jornada que no se haga fugaz, huidiza,
Desordenadamente efímera en las pocas horas
Que, expeditivamente, resbalan en el día.
Crees que el rayo no muere en el oeste,
Y esbozas una sonrisa infantil que argumente
El engaño más incuestionable y axiomático:
La supuesta dulzura de lo zanjado y más metódico.
¡No todo es consumación y término! exclamas frugalmente,
Para hacer una pirueta a lo irrevocable,
A lo fastidiosamente inoportuno, improcedente.
Calmas tu cólera y tu fiereza y te vuelves sumiso y manejable :
Es el obligado reposo del guerrero que sólo obtendría una victoria
Irreparablemente pírrica, en este asunto desastrosamente serio.
martes, 11 de enero de 2011
El enseñante
Hoy he vuelto a insistir en las horas amargas
de los hombres que ocupan el espacio más nimio,
de la gente insidiosa que refleja su alma,
y desea,vehemente,una cierta ignorancia,
ignorada por todos, recubierta de magia.
El asunto era, entonces, una vieja fragancia
de sutiles historias, todas llenas de engaño,
bien cubiertas de fases, de naranjas y leños;
Lo continuo existía por su propia ignominia,
su deseo irrefrenable era pura jactancia,
ejercicios sufrían un ligero desprecio;
resultados imposibles,insufribles desprecios.
Algoritmos inútiles eran puro reflejo
de difíciles cuentas, de incógnitos besos;
de esos versos inútiles que ya encumbran al sexo.
Y fue entonces cuando hicimos
del amor un gran verso,
del desierto una nube, bien rellena de besos.
Y acabóse la insignia que teníamos en el pecho,
nos dijeron, por tanto, que era fatuo el intento
de llevar a tu vida un pequeño deseo.
Rectificantes muy cultos, despreciaron el gesto,
y una nube encarnada, destrozó nuestros huesos.
Publicado por José Mª en 07:04 0 comentarios
de los hombres que ocupan el espacio más nimio,
de la gente insidiosa que refleja su alma,
y desea,vehemente,una cierta ignorancia,
ignorada por todos, recubierta de magia.
El asunto era, entonces, una vieja fragancia
de sutiles historias, todas llenas de engaño,
bien cubiertas de fases, de naranjas y leños;
Lo continuo existía por su propia ignominia,
su deseo irrefrenable era pura jactancia,
ejercicios sufrían un ligero desprecio;
resultados imposibles,insufribles desprecios.
Algoritmos inútiles eran puro reflejo
de difíciles cuentas, de incógnitos besos;
de esos versos inútiles que ya encumbran al sexo.
Y fue entonces cuando hicimos
del amor un gran verso,
del desierto una nube, bien rellena de besos.
Y acabóse la insignia que teníamos en el pecho,
nos dijeron, por tanto, que era fatuo el intento
de llevar a tu vida un pequeño deseo.
Rectificantes muy cultos, despreciaron el gesto,
y una nube encarnada, destrozó nuestros huesos.
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martes, 7 de diciembre de 2010
Puente de la inmaculada de 2010
( Dedicado a mi amigo Paco, que intentaba
viajar a las bellas costas de Cádiz)
Mis vacaciones, en este puente de diciembre,
es augurar sol,
sentir nostalgia de paisajes lejanos,
limitar a las nubes en su furia
y dejar correr a las aguas en su deseo.
El tiempo atormentado por las frustaciones
se muestra a la seis, generoso.
Indica aquello que debe augurar sin razones,
y se hace dócil con la vuelta al penoso trabajo.
¡El tiempo es siempre un límite!
La presencia es una osadía;
la de los jóvenes, la de los viudos,
la de la gente que intuye luces de colores
navideños.
En la puerta de los milagros,
esperaré a que esta lluvia odiosa se aleje;
a que sientas lo mismo que yo,
y que estas nubes tan negras que vislumbro en lo lejano,
sean dulces cúmulos que me hagan soñar
viajar a las bellas costas de Cádiz)
Mis vacaciones, en este puente de diciembre,
es augurar sol,
sentir nostalgia de paisajes lejanos,
limitar a las nubes en su furia
y dejar correr a las aguas en su deseo.
El tiempo atormentado por las frustaciones
se muestra a la seis, generoso.
Indica aquello que debe augurar sin razones,
y se hace dócil con la vuelta al penoso trabajo.
¡El tiempo es siempre un límite!
La presencia es una osadía;
la de los jóvenes, la de los viudos,
la de la gente que intuye luces de colores
navideños.
En la puerta de los milagros,
esperaré a que esta lluvia odiosa se aleje;
a que sientas lo mismo que yo,
y que estas nubes tan negras que vislumbro en lo lejano,
sean dulces cúmulos que me hagan soñar
martes, 23 de noviembre de 2010
Marina
Esperando que el velero se marchara,
las pocas bocas que al viento se escuchaban
eran viejas quejas lastimeras,
antiguos deseos incomprendidos
de olas de la mar o la desidia.
La suave luz de aquella tarde mortecina,
señalaba muy serios caminos de destino,
asumía la herencia de la mar,
la severa justicia de los barcos
que otrora seriamente se escondiera
amenazando al marino más intrépido.
Un horizonte muy lampiño no dejaba de mirar
a nuestros ojos,
indicando con aspecto vehemente
el tremendo peligro, la sola excusa
de las almas que, arrojadas,
se internaban en las aguas más profundas.
Desde la ventana, un áspero sopor me consumía
contemplando las aguas tan azules.
Mi visión quizá ya fuera muy inocente,
o quizá ya equívoca en este tiempo.
Suspiré ,aliñando con mis dedos,
a una vieja pipa de marino
que ya soplaba sus más recónditos deseos;
y me quedé volcado en las alturas
como quien vive una vida de aventura.
las pocas bocas que al viento se escuchaban
eran viejas quejas lastimeras,
antiguos deseos incomprendidos
de olas de la mar o la desidia.
La suave luz de aquella tarde mortecina,
señalaba muy serios caminos de destino,
asumía la herencia de la mar,
la severa justicia de los barcos
que otrora seriamente se escondiera
amenazando al marino más intrépido.
Un horizonte muy lampiño no dejaba de mirar
a nuestros ojos,
indicando con aspecto vehemente
el tremendo peligro, la sola excusa
de las almas que, arrojadas,
se internaban en las aguas más profundas.
Desde la ventana, un áspero sopor me consumía
contemplando las aguas tan azules.
Mi visión quizá ya fuera muy inocente,
o quizá ya equívoca en este tiempo.
Suspiré ,aliñando con mis dedos,
a una vieja pipa de marino
que ya soplaba sus más recónditos deseos;
y me quedé volcado en las alturas
como quien vive una vida de aventura.
domingo, 14 de noviembre de 2010
La mirada de los libros
Ahora los libros descansan tranquilamente
en los anaqueles de la casa.
No se imaginan la luna oscura.
Enseñan sus lomos y escupen un título que dice:
" Lo bello y lo triste", " Ultimas tardes con Teresa" o
" Ana Karenina".
Y permanecen impávidos y serios.
Nunca les hago preguntas, pues me ignoran.
mas ellos conocen mi mirada,
que nunca es inquisitiva, y me dejan
acariciarlos,presumirle y , en la noche, despreciarlos.
Entienden que, con la luz del sol,
todo serán letras difusas en estos ojos
de ya vieja mirada,
que sólo saben descifrar el misterio de sus páginas
en los anaqueles de la casa.
No se imaginan la luna oscura.
Enseñan sus lomos y escupen un título que dice:
" Lo bello y lo triste", " Ultimas tardes con Teresa" o
" Ana Karenina".
Y permanecen impávidos y serios.
Nunca les hago preguntas, pues me ignoran.
mas ellos conocen mi mirada,
que nunca es inquisitiva, y me dejan
acariciarlos,presumirle y , en la noche, despreciarlos.
Entienden que, con la luz del sol,
todo serán letras difusas en estos ojos
de ya vieja mirada,
que sólo saben descifrar el misterio de sus páginas
jueves, 11 de noviembre de 2010
Reflexiones antiguas junto a la fuente del olivo
Ya no se escuchan las mismas voces aquí,
que antes.
Es una lastima que no sea así,
porque no debe ser definitiva la dejadez;
o, como dicen los poetas finos, la desidia.
De cualquier manera el milagro es el mismo:
dos onzas de chocolate,
se convierten en un genio de cola larga;
dos amigos,alguien al que agradecer su prepotencia.
Aún recuerdo una cerveza de litro circulando
de boca en boca, con y sin sida,
con el minarete de la catedral al cielo
y la vieja fuente de no caños dorados
refrescando el ardor de la mariguana.
Hoy son habituales los guiris de calcetines blancos;
para nosotros era igual
porque éramos modernos.
Hoy casi todos escuchamos a Haydn con esfuerzo,
a las de Bach suites de violoncelo,
a Elisa de Beethoven;
y nadie es triste...
Parece que fue ayer. Y es verdad.
que antes.
Es una lastima que no sea así,
porque no debe ser definitiva la dejadez;
o, como dicen los poetas finos, la desidia.
De cualquier manera el milagro es el mismo:
dos onzas de chocolate,
se convierten en un genio de cola larga;
dos amigos,alguien al que agradecer su prepotencia.
Aún recuerdo una cerveza de litro circulando
de boca en boca, con y sin sida,
con el minarete de la catedral al cielo
y la vieja fuente de no caños dorados
refrescando el ardor de la mariguana.
Hoy son habituales los guiris de calcetines blancos;
para nosotros era igual
porque éramos modernos.
Hoy casi todos escuchamos a Haydn con esfuerzo,
a las de Bach suites de violoncelo,
a Elisa de Beethoven;
y nadie es triste...
Parece que fue ayer. Y es verdad.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Una noche después de los difuntos
¿Quién podría trasegar mi alma ahora,
que encuentra, bien hundido, al fabuloso Eneas
y al dios Cupido?
¿Quién podría, tras tres mares tempestuosos,
arrojar al vacío el alma hueca,
la esencia del olvido?
Esa lucha de voz tan a la antigua entre Venus,Eneas
y su Dido,
son engañifas alteradas por la niebla,
inevitables estigmas de los huesos,
leyenda soportada en las estelas.
¿Quién podría incitar al amor intemperante,
lo que ya son caricias apagadas
en ascuas cada vez más aparentes?
Nada es triste, si el amor es desatino,
fuerte redención,más bien... destino.
Y nuestro insigne Don Juan hoy permanece
cubierto por las nalgas de la monja,
escupiendo hacia atrás. Ese es su sino.
que encuentra, bien hundido, al fabuloso Eneas
y al dios Cupido?
¿Quién podría, tras tres mares tempestuosos,
arrojar al vacío el alma hueca,
la esencia del olvido?
Esa lucha de voz tan a la antigua entre Venus,Eneas
y su Dido,
son engañifas alteradas por la niebla,
inevitables estigmas de los huesos,
leyenda soportada en las estelas.
¿Quién podría incitar al amor intemperante,
lo que ya son caricias apagadas
en ascuas cada vez más aparentes?
Nada es triste, si el amor es desatino,
fuerte redención,más bien... destino.
Y nuestro insigne Don Juan hoy permanece
cubierto por las nalgas de la monja,
escupiendo hacia atrás. Ese es su sino.
jueves, 7 de octubre de 2010
En la penumbra
Pasando por debajo de la bóveda,
extranjeros de tez no blanquecina
comentaban con cierto escepticismo:
"no es inútil el hombre, que ya tenga un amigo".
Con mis pasos más lentos,
meditaba sobre asfalto en sus palabras,
y pensando en la verdad de lo evidente,
muchas caras hicieron preguntarme
en lo cierto de tan cándido aforismo.
No hubo voz que arriesgase ante la duda.
Y mi sombra se apartaba aún más deprisa
para darme certeza en lo innegable.
extranjeros de tez no blanquecina
comentaban con cierto escepticismo:
"no es inútil el hombre, que ya tenga un amigo".
Con mis pasos más lentos,
meditaba sobre asfalto en sus palabras,
y pensando en la verdad de lo evidente,
muchas caras hicieron preguntarme
en lo cierto de tan cándido aforismo.
No hubo voz que arriesgase ante la duda.
Y mi sombra se apartaba aún más deprisa
para darme certeza en lo innegable.
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